Fotografía: Redacción CIgdl.
Ciudad de México. La Selección Mexicana confirmó su buen momento en la Copa Mundial 2026 al derrotar con autoridad 2-0 a Ecuador en el Estadio Ciudad de México, resultado que le permitió asegurar su clasificación a los octavos de final tras una actuación sólida en todas sus líneas.
Desde el silbatazo inicial, el conjunto tricolor tomó la iniciativa y presionó constantemente a la defensa ecuatoriana. Las primeras aproximaciones llegaron por conducto de Roberto Alvarado, Gilberto Mora y Raúl Jiménez, quienes pusieron a trabajar al arquero Hernán Galíndez durante los primeros minutos.
La insistencia mexicana encontró recompensa al minuto 25, cuando Julián Quiñones aprovechó un espacio dentro del área para sacar un potente disparo que dejó sin posibilidades al guardameta sudamericano y abrió el marcador.
Lejos de conformarse con la ventaja, el equipo dirigido por Rafael Márquez mantuvo la intensidad y apenas unos minutos después amplió la diferencia gracias a una brillante definición de Raúl Jiménez, quien culminó una destacada jugada colectiva con un disparo colocado al ángulo para firmar el 2-0 antes del descanso.
Ecuador intentó reaccionar en la segunda mitad con mayor posesión del balón y llegadas protagonizadas por Moisés Caicedo, John Yeboah y Kevin Rodríguez, pero se encontró con una defensa mexicana ordenada y con un Luis Ángel Rangel seguro bajo los tres postes, quien respondió en los momentos de mayor presión.
México también estuvo cerca de aumentar la ventaja. César Montes rozó el tercer tanto con un cabezazo que Galíndez logró desviar, mientras que Orbelín Pineda estremeció el travesaño con un disparo en los minutos finales.
El cierre del encuentro estuvo marcado por la expulsión del defensor ecuatoriano Piero Hincapié, quien vio la tarjeta roja tras una revisión del VAR en tiempo de compensación, dejando a su equipo con diez hombres en los instantes finales.
Con este triunfo, el combinado nacional dio un paso firme en su camino mundialista, mostrando equilibrio entre defensa y ataque, personalidad para controlar el encuentro y contundencia frente al arco rival.
Ahora, México enfrentará la fase de octavos de final con la confianza de haber superado con autoridad un compromiso clave y con la ilusión intacta de seguir avanzando en la máxima justa del futbol internacional.

