Fotografía: Redacción CIgdl.
• La inflación vuelve a subir y el PIB rebota en el segundo trimestre, pero Banamex anticipa un cierre de año con precios al alza y una economía todavía lejos de su ritmo histórico.
La economía mexicana recibió dos señales aparentemente contradictorias: la actividad económica tomó fuerza en el segundo trimestre, pero la inflación volvió a repuntar. En la primera quincena de agosto, los precios aumentaron 3.26% anual, desde 3.14% en la quincena previa. El dato confirma que la inflación tocó un piso entre abril y julio y ahora comienza a recuperar presión.
El incremento no fue generalizado. Subieron principalmente alimentos, educación y vivienda, mientras que los menores precios de energéticos y la caída estacional de las tarifas aéreas ayudaron a contener el avance. La inflación subyacente —la que permite observar mejor la tendencia de fondo— bajó marginalmente de 3.95% a 3.93%. El problema, por ahora, no es un desbordamiento de precios, sino que la tendencia descendente parece haberse frenado.
Banamex mantiene su pronóstico de 4.2% de inflación general y 4.1% de subyacente para diciembre. Entre las presiones que podrían empujar los precios están los aranceles a productos provenientes de países sin tratado comercial con México, el aumento acumulado de los costos laborales y una posible recuperación de los precios agropecuarios. En sentido contrario, un peso fuerte y una economía con poco dinamismo podrían contener parte de esas presiones.
En crecimiento, la fotografía es mejor, aunque tampoco para echar las campanas al vuelo. El PIB avanzó 1.4% trimestral en el segundo trimestre, después de haber caído 0.3% en el primero. El rebote fue relativamente amplio: las actividades primarias crecieron 2.4%, la industria 1.6% y los servicios 1.4%. A tasa anual, el PIB avanzó 2.1%, frente a apenas 0.2% en el primer trimestre.
Pero el dato tiene una segunda lectura. Junio volvió a mostrar debilidad: el IGAE cayó 0.1% mensual, después de retroceder 0.4% en mayo. Y, pese a las expectativas, el Mundial de futbol no produjo un impulso visible en la actividad económica. La industria apenas creció 0.2%, mientras las manufacturas disminuyeron 0.6%.
En el primer semestre, la economía acumuló un crecimiento anual de 1.2%. Banamex mantiene su pronóstico de 1.3% para todo 2026 y 1.8% para 2027. Eso significa que México seguirá creciendo, pero a un ritmo modesto y por debajo del promedio de 1.9% registrado entre 2000 y 2018.
La clave estará en el segundo semestre. El consumo puede sostenerse gracias a los salarios reales y el empleo; las exportaciones tienen una posición favorable frente a otros países por el tratamiento arancelario de Estados Unidos, y la inversión podría recuperarse si disminuye la incertidumbre y mejora la ejecución del gasto público.
Pero también hay riesgos importantes: una desaceleración de Estados Unidos, nuevos problemas en Pemex, la incertidumbre alrededor de la revisión del T-MEC y una inversión privada todavía cautelosa.
La fotografía económica es, entonces, de recuperación, pero no de despegue. México salió de la contracción del primer trimestre, pero el crecimiento todavía es demasiado débil para hablar de una expansión sólida. Y mientras la economía intenta tomar velocidad, la inflación vuelve a levantar la cabeza.
El reto para el gobierno y para el Banco de México será precisamente ese: sostener la recuperación sin permitir que el repunte de los precios obligue a frenar nuevamente la economía.
@JErnestoMadrid
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