T-MEC: la incertidumbre ya empezó a frenar la economía mexicana

T-MEC: la incertidumbre ya empezó a frenar la economía mexicana

Fotografía: Redacción CIgdl.

• Estados Unidos decidió mantener revisiones anuales al acuerdo comercial hasta 2036. El tratado sigue vivo, pero la falta de certeza ya frenó inversión privada, restó crecimiento económico y amenaza el principal motor industrial del país.

A simple vista, podría parecer que no pasó nada grave.

Estados Unidos decidió no extender por otros 16 años la vigencia del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, el famoso T-MEC, pero tampoco abandonó el acuerdo. En términos formales, el tratado sigue vigente hasta 2036. Sin embargo, detrás de esa aparente normalidad comenzó a instalarse algo mucho más delicado para la economía mexicana: una incertidumbre permanente que ya está empezando a costar crecimiento, inversión y confianza.

Washington, bajo la administración de Donald Trump, optó por activar revisiones anuales al acuerdo en lugar de otorgar la extensión automática prevista por otros 16 años. La señal política es clara: Estados Unidos quiere renegociar permanentemente las reglas económicas de Norteamérica bajo nuevas condiciones que respondan a sus intereses industriales, comerciales y de seguridad nacional.

Y el impacto ya comenzó a sentirse. De acuerdo con los Estudios Económicos de Banamex, estiman que la incertidumbre generada por la revisión del T-MEC le restó cerca de 0.3 puntos porcentuales al crecimiento del PIB mexicano durante 2025. Parece poco. No lo es. Significa que una parte importante de la desaceleración económica registrada este año estuvo directamente relacionada con empresas que decidieron posponer inversiones ante la falta de claridad sobre las futuras reglas del comercio con Estados Unidos.

La evidencia es concreta: la inversión privada cayó 3.3 por ciento anual, mientras el crecimiento económico terminó ubicándose en apenas 0.5 por ciento, cuando sin este factor de incertidumbre México habría crecido cerca de 0.9 por ciento. En otras palabras: el tratado no se rompió. Pero la confianza sí comenzó a debilitarse.

La próxima negociación, programada para el 20 de julio en Ciudad de México, confirma que la revisión técnica ya entró en una fase abiertamente política. Sobre la mesa existen 27 temas sensibles: México presentó 13 propuestas, Estados Unidos colocó 14 preocupaciones y el principal interés de Washington sigue siendo reducir su creciente déficit comercial frente a México, endurecer reglas de origen y evitar que productos fabricados fuera de Norteamérica utilicen indirectamente las ventajas del acuerdo.

Pero aquí aparece una paradoja interesante. Estados Unidos necesita a México más de lo que políticamente le conviene reconocer. Hoy Norteamérica funciona como una sola plataforma de producción de acuerdo a México ¿cómo vams? No es simplemente comercio exterior. Son cadenas productivas completamente integradas donde autopartes, acero, alimentos, componentes electrónicos, servicios digitales y logística cruzan fronteras como parte de un mismo sistema económico compartido. La región representa cerca del 30 por ciento del PIB mundial y mueve más de 1.6 billones de dólares anuales en comercio intrarregional. Más aún.

En medio del auge global de la inteligencia artificial, México se convirtió en uno de los principales proveedores estratégicos para Estados Unidos. Tan solo en 2025, exportó cerca de 80 mil millones de dólares en servidores, centros de datos y componentes tecnológicos, ubicándose prácticamente al nivel de Taiwán, de acuerdo con estimaciones del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.
Pero la incertidumbre sigue siendo el enemigo central. Proyecciones económicas anticipan un crecimiento moderado de apenas 1.3 por ciento en 2026 y 1.8 por ciento en 2027, justamente porque las revisiones anuales podrían extenderse al menos hasta 2028, coincidiendo con la siguiente elección presidencial estadounidense.

Mientras tanto, el sector privado observa con cautela. Porque cuando un inversionista escucha que el acuerdo comercial más importante del continente entrará en revisión política cada año, la reacción natural no es invertir. Es esperar. La ironía es brutal. México vive hoy una oportunidad histórica derivada del nearshoring, la relocalización industrial y la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Pero al mismo tiempo, la Casa Blanca acaba de recordarle algo incómodo: No basta con ser socio comercial.

En la nueva lógica de Washington, el tratado ya no será un acuerdo de estabilidad.
Será un instrumento permanente de presión. Y en economía moderna, a veces el problema no es que desaparezcan las reglas. El verdadero problema comienza cuando nadie sabe cuánto tiempo seguirán existiendo.

@JErnestoMadrid
jeemadrid@gmail.com

Deja un comentario

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *