México crece, pero aún no despega

México crece, pero aún no despega

Fotografía:Redacción CIgdl.

• El PIB avanzó 3.2% anual en el tercer trimestre, según la estimación oportuna del INEGI. Exportaciones y construcción impulsan la recuperación, pero el consumo pierde fuerza, la inversión sigue sin consolidarse y el margen fiscal limita el crecimiento.

La economía mexicana recuperó ritmo en el tercer trimestre de 2026, pero todavía está lejos de consolidar un crecimiento sostenido. El dato del INEGI es positivo; lo que sigue siendo incierto es si ese impulso alcanzará para mover al conjunto de la economía.

La estimación oportuna del INEGI reportó que el PIB creció 0.9% respecto al trimestre anterior y 3.2% anual entre julio y septiembre. Es una desaceleración frente al avance trimestral de 1.4% del segundo trimestre, aunque representa una mejoría respecto al débil comienzo del año. En enero-septiembre, el crecimiento acumulado se ubica alrededor de 1.8%.

El avance tuvo dos motores: los servicios crecieron 1.1% trimestral y la producción industrial 0.8%. En contraste, las actividades primarias retrocedieron 0.4%. Pero hay una señal de alerta: Banamex estima que en septiembre la actividad económica perdió impulso, con una posible contracción mensual de 0.5%, después del avance de agosto. El buen resultado del trimestre, por tanto, no significa que la economía haya mantenido la misma fuerza hasta el cierre.

Exportaciones sostienen, consumo e inversión siguen pendientes

Banamex identifica el dinamismo exportador, la construcción y cierta recuperación de la inversión como los principales soportes de la actividad. La demanda estadounidense de componentes electrónicos vinculados con la inteligencia artificial y la mejoría de algunas exportaciones automotrices han favorecido a la industria y al comercio mayorista.

Sin embargo, el desempeño no es homogéneo: parte de las manufacturas y servicios como el turismo siguen débiles; la minería se desacelera y el consumo privado pierde impulso, especialmente en bienes producidos en México. La recuperación de la inversión privada tampoco está consolidada.

México ¿cómo vamos? confirma que el crecimiento tampoco llega por igual a todos los estados. Con datos del segundo trimestre, sólo cuatro entidades alcanzaron la meta de crecimiento anual de 4.5%: Hidalgo, Colima, Veracruz y Sinaloa. Ocho registraron contracciones. El dato nacional, por tanto, oculta diferencias regionales importantes.

El optimismo bancario y los límites del crecimiento
Emilio Romano, presidente de la Asociación de Bancos de México, considera que México comienza a ver “la luz al final del túnel”. Atribuye parte del freno económico al ajuste fiscal posterior al déficit del último año del gobierno anterior, que, según explicó, restó alrededor de dos puntos del PIB al gasto y la inversión. También señaló que la inversión pública cayó a 1.8%, uno de sus niveles más bajos en años.
Romano apuesta ahora por las exportaciones, la construcción y los proyectos de infraestructura, particularmente en el sector eléctrico, como motores de la siguiente etapa. Pero reconoce que un crecimiento cercano a 1.8% todavía está por debajo de lo que necesita el país.

Las proyecciones muestran la distancia entre el optimismo y las cautelas. Banamex estima un crecimiento de 2% para 2026 y 1.8% para 2027; BBVA Research mantiene una previsión de 1.4% para este año y cerca de 1.8% para el siguiente. México ¿cómo vamos? recuerda que la encuesta de septiembre de Banco de México situaba el pronóstico para 2026 también en 1.4%. Son estimaciones distintas, pero coinciden en que el país aún enfrenta un crecimiento moderado.

BBVA advierte, además, que el margen presupuestario es limitado. Estima que los requerimientos financieros del sector público pasarían de 4.1% del PIB en 2026 a 3.9% en 2027, mientras pensiones, programas sociales, apoyos a Pemex y el servicio de la deuda mantienen presionadas las finanzas públicas. Si los déficits elevados persisten, la deuda podría acercarse a 60% del PIB hacia 2030, con riesgos para la calificación soberana.

A esto se suma la revisión del T-MEC: la incertidumbre sobre las reglas comerciales puede retrasar decisiones de inversión y contratación. Banamex también advierte riesgos por una posible desaceleración de Estados Unidos, un consumo estancado y un nuevo deterioro de la actividad petrolera.

El reto no es solamente crecer más en un trimestre, sino convertir las exportaciones y la inversión en empleos, consumo y oportunidades para las empresas de todo el país. El dato del INEGI abre una ventana de recuperación, pero el crecimiento seguirá siendo vulnerable mientras dependa de unos cuantos motores y no se consoliden la inversión privada, la demanda interna y las finanzas públicas.

México crece, sí. La pregunta es si podrá sostener ese ritmo y convertirlo en desarrollo económico más amplio.

@JErnestoMadrid
jeemadrid@gmail.com

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