Economía mexicana: entre el optimismo oficial y la cautela de los mercados

Economía mexicana: entre el optimismo oficial y la cautela de los mercados

Fotografía: Redacción CIgd.

• Mientras el Gobierno presume inversión récord, empleo y fortaleza comercial, el FMI recorta el crecimiento, Fitch advierte un T-MEC menos favorable y los analistas coinciden en que la incertidumbre comercial y la elevada informalidad siguen limitando el potencial económico del país.

La economía mexicana vive una paradoja difícil de ignorar. El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum sostiene que el país atraviesa uno de sus mejores momentos en materia económica: presume inversión extranjera récord, inflación bajo control, empleo formal histórico, liderazgo comercial con Estados Unidos y ahora la aprobación del nuevo acuerdo comercial con la Unión Europea.

Sin embargo, prácticamente todos los organismos internacionales y las calificadoras coinciden en un diagnóstico distinto: México mantiene estabilidad macroeconómica, pero crecerá menos de lo previsto porque la incertidumbre sigue condicionando las decisiones de inversión y el desempeño económico.

La diferencia entre ambas posturas no está en las cifras, sino en la lectura de las mismas. Durante su conferencia matutina, Sheinbaum respondió al Fondo Monetario Internacional luego de que el organismo redujera su expectativa de crecimiento económico para México de 1.6% a 1.2% en 2026 y de 2.2% a 1.9% para 2027. “No hay incertidumbre para la inversión en México, ninguna”, afirmó la mandataria, mientras el secretario de Hacienda, Édgar Amador, aseguró que el FMI ya se había equivocado en 2025 al anticipar una recesión que nunca ocurrió y confió en que la economía volverá a superar las previsiones del organismo.

No obstante, el propio FMI sostiene que, aunque México acelerará moderadamente su crecimiento gracias a políticas internas menos restrictivas, la incertidumbre continuará limitando la actividad económica, una visión que comparten el Banco Mundial, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y el consenso de los analistas consultados por Citi, quienes mantienen sus expectativas de crecimiento entre 1.1% y 1.3% para 2026, muy por debajo de las tasas necesarias para cerrar las brechas estructurales del país.

Paradójicamente, mientras el debate se concentra en el crecimiento, los indicadores de estabilidad siguen mostrando resultados positivos. México se convirtió en el décimo mayor receptor de Inversión Extranjera Directa del mundo, al captar 41 mil millones de dólares durante 2025, según el World Investment Report 2026 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo. Asimismo, continúa como el principal socio comercial de Estados Unidos, acumula exportaciones por 723 mil millones de dólares, la inversión fija crece 5.9% anual, el consumo privado avanza 2.1% y la inflación descendió a 3.6%, su nivel más bajo en ocho meses.
A ello se suma un nuevo elemento estratégico. Desde Washington, donde prepara la revisión del T-MEC prevista para el próximo 20 de julio, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, celebró la aprobación por parte del Parlamento Europeo del Acuerdo Global Modernizado entre México y la Unión Europea, que sustituirá al tratado comercial vigente desde el año 2000.

Con 479 votos a favor, 119 en contra y 65 abstenciones, el Parlamento Europeo dio luz verde a un acuerdo que, según las estimaciones de la propia institución, podría incrementar hasta en 75% las exportaciones de bienes y servicios entre ambas regiones, además de generar ahorros por alrededor de 100 millones de euros anuales en aranceles para las empresas europeas.

Para México, el acuerdo abre oportunidades particularmente en los sectores agroalimentario, automotriz y de autopartes, al tiempo que diversifica los mercados de exportación en momentos en que la relación comercial con Estados Unidos enfrenta una compleja revisión bajo el T-MEC.

La coincidencia temporal no es menor. Mientras Ebrard busca ampliar el acceso de los productos mexicanos al mercado europeo, también negocia en Washington la eliminación de los aranceles al acero, aluminio y sector automotriz, en un escenario marcado por el endurecimiento comercial impulsado por la administración estadounidense.

En materia laboral también aparecen claroscuros. El Instituto Mexicano del Seguro Social reportó un récord histórico de 22.8 millones de trabajadores afiliados, con 262 mil nuevos empleos formales durante el primer semestre del año, de los cuales casi el 87% corresponde a plazas permanentes. Sin embargo, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía informó que la tasa de desempleo aumentó de 2.5% a 2.8% durante mayo, mientras que 55.2% de la población ocupada —33.4 millones de personas— continúa laborando en la informalidad, sin acceso pleno a seguridad social ni prestaciones.

Ese quizá sea uno de los principales límites estructurales del crecimiento mexicano: la estabilidad macroeconómica convive con un mercado laboral donde más de la mitad de los trabajadores permanece fuera de la formalidad, reduciendo productividad, ingresos y capacidad recaudatoria. La otra gran incógnita permanece en el frente externo.

La calificadora Fitch Ratings considera altamente probable que Estados Unidos mantenga vigente el T-MEC, pero advierte que las negociaciones podrían prolongarse durante varios años y concluir con un acuerdo menos favorable para México, producto del creciente proteccionismo estadounidense. En otras palabras, la continuidad del tratado parece asegurada; lo que aún está en disputa son las condiciones bajo las cuales seguirá operando.

Ese contexto explica por qué, pese a los buenos indicadores, organismos internacionales mantienen cautela. El FMI reconoce que México conserva fundamentos sólidos, pero considera que la incertidumbre comercial, las tensiones geopolíticas y el proceso de revisión del T-MEC limitarán el crecimiento. Fitch comparte esa preocupación y los analistas privados mantienen prácticamente sin cambios sus previsiones.

La administración de Sheinbaum, en cambio, apuesta a que la fortaleza del mercado interno, el incremento de la inversión pública, la llegada de capital extranjero y la ampliación de mercados —con Estados Unidos y ahora con la Unión Europea— terminarán impulsando un crecimiento mayor al previsto. Ambas posturas encuentran sustento en los datos.

México mantiene estabilidad macroeconómica, registra cifras récord de inversión, empleo formal y comercio exterior, fortalece simultáneamente su relación económica con Norteamérica y Europa y continúa siendo uno de los principales destinos de inversión del mundo. Pero también enfrenta una expansión económica moderada, elevada informalidad laboral y un entorno internacional marcado por la incertidumbre comercial.

Esa es hoy la verdadera paradoja de la economía mexicana: los fundamentos permanecen sólidos y la integración comercial se fortalece en dos de los mercados más importantes del mundo, pero la confianza necesaria para transformar esa estabilidad en un crecimiento sostenido superior al 2% anual sigue dependiendo, en buena medida, del desenlace de las negociaciones comerciales y de la certidumbre que el país logre ofrecer a los inversionistas.

@JErnestoMadrid
jeemadrid@gmail.com

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