T-MEC: México negocia desde la fortaleza… y la contradicción
Comienzan consultas rumbo a la revisión del T-MEC; prevén duración de 60 días en México - 1

T-MEC: México negocia desde la fortaleza… y la contradicción

T-MEC: México negocia desde la fortaleza… y la contradicción

• Mientras Marcelo Ebrard inicia en Washington la antesala de la revisión del T-MEC, México llega como el principal socio comercial de Estados Unidos y uno de los mayores receptores de inversión extranjera del mundo, pero con una industria automotriz que desacelera, exporta menos vehículos y enfrenta aranceles más altos que Japón y Corea del Sur.

Marcelo Ebrard llegó esta semana a Washington con una misión compleja: preparar la negociación de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), prevista para iniciar formalmente el próximo 20 de julio. Lo hace en un momento en que la economía mexicana envía señales encontradas. Nunca había vendido tanto a Estados Unidos, pero el principal motor industrial del país comienza a perder fuerza. La inversión extranjera sigue llegando, aunque la incertidumbre regulatoria continúa pesando sobre las decisiones de largo plazo.

Es, en esencia, la paradoja económica con la que México se presenta a la mesa de negociación. La industria automotriz representa cerca de una tercera parte de las exportaciones manufactureras del país y constituye la columna vertebral de la integración productiva con Norteamérica. Sin embargo, las cifras más recientes muestran un cambio de tendencia.

Durante junio, la producción de vehículos ligeros cayó 1.9% anual, mientras que las exportaciones descendieron 9.2%, al sumar apenas 301 mil unidades. Incluso con cifras desestacionalizadas, ventas, producción y exportaciones registraron caídas mensuales de 0.8%, 1.0% y 0.4%, respectivamente. Aunque el balance semestral aún mantiene números positivos —las exportaciones avanzan 1.4% anual y las ventas internas 5.3%— la producción acumula una disminución de 0.4%, reflejando que la desaceleración ya comienza a sentirse en las plantas instaladas en México.

No obstante, el segundo trimestre mostró cierta resiliencia, con un crecimiento trimestral de 3.8% en exportaciones y 0.9% en producción, evidencia de que la industria aún conserva capacidad para responder a la demanda estadounidense. La realidad es que México vende más… pero exporta menos automóviles
La aparente contradicción desaparece cuando se observa el comercio bilateral completo. Mientras las exportaciones automotrices muestran señales de enfriamiento, México rompió en mayo un nuevo récord histórico de exportaciones hacia Estados Unidos, al vender mercancías por 54 mil 100 millones de dólares, un crecimiento anual cercano al 8%.

De acuerdo con cifras del US Census Bureau y el Bureau of Economic Analysis (BEA), México concentró 17.4% de todas las importaciones estadounidenses, muy por encima de Canadá (11.7%), Taiwán (7.9%) y China (7.5%). En el acumulado del año, Estados Unidos ha importado desde México 242 mil 900 millones de dólares, un incremento de 10.8%, incluso cuando las importaciones totales estadounidenses disminuyeron 4.7%.

Es decir, mientras Estados Unidos compra menos al mundo, compra más a México.
El dato fortalece la posición negociadora de Ebrard, pues confirma que la integración productiva derivada del T-MEC sigue profundizándose, incluso bajo un entorno comercial más proteccionista.

Sin embargo, existe otra contradicción. De acuerdo con un documento del gobierno mexicano difundido por Bloomberg, los vehículos ensamblados en México enfrentan un arancel efectivo cercano al 19% para ingresar a Estados Unidos, mientras que automóviles provenientes de Japón o Corea del Sur pagan un máximo de 15%, gracias a acuerdos alcanzados con Washington a cambio de importantes compromisos de inversión. La diferencia resulta difícil de explicar.

Un automóvil producido en México con un valor de 50 mil dólares paga aproximadamente 9 mil 375 dólares en aranceles; uno fabricado en Japón o Corea desembolsa 7 mil 500 dólares. Paradójicamente, los socios del T-MEC —que cumplen reglas de origen estrictas y poseen cadenas productivas completamente integradas con Estados Unidos— terminan enfrentando mayores costos comerciales que competidores asiáticos.

Mientras México fortalece su papel como plataforma exportadora hacia Norteamérica, pierde terreno dentro de su propio mercado. Los datos de la Asociación China de Fabricantes de Automóviles (CAAM) muestran que en 2025 China exportó 7.06 millones de vehículos, consolidándose como el mayor exportador mundial y desplazando definitivamente a Japón. México se convirtió en el principal destino de esos automóviles. La paradoja resulta evidente: mientras las plantas mexicanas producen para abastecer a Estados Unidos, el consumidor mexicano compra cada vez más vehículos provenientes de Asia.

Pese al ambiente de incertidumbre por la revisión del T-MEC y las tensiones comerciales impulsadas por Donald Trump, México continúa captando inversión. El World Investment Report 2026, elaborado por la UNCTAD, colocó a México como el décimo mayor receptor de Inversión Extranjera Directa del mundo durante 2025, con flujos por 41 mil millones de dólares, mejorando una posición respecto al año anterior.

El dato confirma que las empresas internacionales siguen considerando a México una plataforma estratégica para abastecer al mercado estadounidense, particularmente bajo la lógica del nearshoring. No obstante, diversos analistas coinciden en que el flujo podría ser considerablemente mayor si existiera mayor certidumbre jurídica y regulatoria.

Para BBVA Research, la política arancelaria estadounidense no logró reducir el déficit comercial de ese país. Aunque cada punto porcentual adicional en aranceles disminuyó aproximadamente 2% las importaciones directamente afectadas, las cadenas globales simplemente se reconfiguraron, sustituyendo productos chinos por bienes provenientes de México, Taiwán y otras economías asiáticas. Es decir, el comercio no desapareció; simplemente cambió de origen.

Por su parte, Estudios Económicos Banamex considera que México ha fortalecido su competitividad relativa frente a otros proveedores de Estados Unidos y estima que la demanda externa seguirá contribuyendo al crecimiento económico nacional, proyectando un aumento del PIB de 1.3% durante este año, aunque con una moderación en el dinamismo exportador.

Marcelo Ebrard llega a Washington con argumentos sólidos. México sigue siendo el principal proveedor de bienes para Estados Unidos, mantiene una posición privilegiada dentro del T-MEC, ocupa el décimo lugar mundial en captación de inversión extranjera y continúa siendo pieza indispensable para las cadenas de suministro norteamericanas. Pero también enfrenta desafíos evidentes.

La industria automotriz comienza a perder velocidad, China gana terreno dentro del mercado mexicano y la incertidumbre sobre las reglas comerciales continúa condicionando las decisiones de inversión. La revisión del T-MEC no será únicamente una negociación sobre aranceles o reglas de origen. Será una prueba para determinar si México puede conservar la ventaja competitiva construida durante tres décadas de integración económica o si comenzará a ceder espacio frente a nuevos competidores globales.

@JErnestoMadrid
jeemadrid@gmail.com

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