Fotografía: Redacción CIgdl.
Un fuerte terremoto de magnitud 7.8 provocó una tragedia humanitaria en el sur de Filipinas, donde al menos 35 personas perdieron la vida y cientos más resultaron afectadas tras el colapso de viviendas e infraestructura en distintas comunidades de la isla de Mindanao.
Las autoridades informaron que las zonas más golpeadas se localizan en la región de Soccsksargen, donde se concentró la mayor parte de las víctimas mortales. Los deslizamientos de tierra provocados por el movimiento telúrico causaron severos daños en áreas residenciales, especialmente en la provincia de Sarangani, donde varias viviendas quedaron sepultadas bajo toneladas de lodo y escombros.
La emergencia también alcanzó a otras localidades del sur del país, incluida la región de Davao, donde se reportaron fallecimientos, personas lesionadas y daños materiales considerables. De acuerdo con los primeros reportes oficiales, más de un centenar de personas resultaron heridas y varias permanecen desaparecidas mientras continúan las labores de búsqueda.
El terremoto generó además una intensa actividad sísmica posterior. Más de 130 réplicas se han registrado desde el evento principal, algunas de gran intensidad, manteniendo la incertidumbre entre la población y complicando las tareas de rescate.
Según datos preliminares, el sismo ocasionó daños en escuelas, centros comerciales, supermercados y otros edificios públicos, afectando a miles de familias que ahora requieren asistencia humanitaria. Equipos de emergencia fueron desplegados en las áreas más impactadas para atender a los damnificados y evaluar la magnitud de los daños.
La Oficina de Defensa Civil de Filipinas confirmó que continúan las operaciones de rescate en diversas comunidades, mientras organismos internacionales han manifestado su disposición para colaborar en la atención de la emergencia. Entre ellos, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) anunció apoyo para proteger a estudiantes y personal educativo afectados por el desastre.
El presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos, aseguró que el gobierno trabaja de manera coordinada para atender a las comunidades afectadas y acelerar la entrega de ayuda. Aunque inicialmente se emitió una alerta preventiva por tsunami, esta fue cancelada posteriormente al descartarse riesgos significativos para las zonas costeras.


