Fotografía: Redacción CIgdl.
En una noche que quedará grabada en la memoria de los aficionados, Cruz Azul se coronó campeón del Clausura 2026 tras vencer 2-1 a Pumas en una vibrante y tensa final de vuelta en el Estadio Universitario. La historia de esta apasionante confrontación estuvo marcada por momentos de intensidad, estrategia.
Desde el inicio, el encuentro mostró un ritmo vertiginoso. Pumas, con el apoyo de su afición, salió decidido a defender su casa y tomó la iniciativa en los primeros minutos. Sin embargo, Cruz Azul, con un juego ordenado y peligroso, generó las ocasiones más claras, pero encontró en Keylor Navas a un muro que evitó el primer gol celeste. La tensión creció hasta que, al minuto 31, Robert Morales sorprendió con un potente disparo desde fuera del área, poniendo a los locales en ventaja y despertando la esperanza en la grada universitaria.
El descanso llegó con Pumas en ventaja, pero con la sensación de que la historia aún no estaba escrita. La segunda mitad fue un auténtico espectáculo de resistencia y búsqueda de la remontada. La Máquina no bajó los brazos y encontró el empate al minuto 54, cuando un tiro de Rotondi fue desviado por Rubén Duarte en su propia portería, igualando el marcador y avivando la ilusión de la afición celeste.
Con el marcador igualado, el partido se tornó aún más intenso. Ambos equipos buscaron el gol de la victoria, pero la defensa y las atajadas de los porteros mantuvieron la tensión en el aire. La emoción alcanzó su punto máximo en el tiempo añadido, cuando una revisión en el VAR llevó a la expulsión de Uriel Antuna, dejando a Cruz Azul con un jugador menos en los minutos finales.
A pesar de la adversidad, La Máquina no se rindió. En el minuto 95, en una jugada que parecía destinada a la prórroga, Carlos Rotondi apareció en el área para marcar el tanto definitivo, sellando la remontada y entregando a Cruz Azul un nuevo título de Liga MX en una noche llena de dramatismo y pasión.
Este campeonato no solo reafirma la historia y la grandeza de Cruz Azul, sino que también deja una huella imborrable en la memoria de sus seguidores, que vivieron una final para el recuerdo en un escenario emblemático del fútbol mexicano.

