Fotografía: Redacción CIgdl.
La creciente problemática en la calidad del agua en la zona metropolitana de Guadalajara ha movilizado a expertos académicos y científicos, quienes advierten sobre riesgos graves para la salud pública. La Universidad de Guadalajara (UdeG) sugiere la creación de una mesa técnica ciudadana que permita realizar un diagnóstico profundo del estado hídrico, mediante análisis científicos, y diseñar un plan de acción a corto y mediano plazo para revertir esta crítica situación.
José Arturo Gleason Espíndola, líder del Laboratorio de Tecnologías para la Arquitectura y Urbanismo Sustentable del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD), explica que el origen del problema se remonta a la contaminación en la cuenca del lago de Chapala y la presa de Calderón, sumándose las descargas de aguas negras en los canales de distribución, problemas en las plantas potabilizadoras y una infraestructura de agua obsoleta. Estos factores contribuyen a que el agua que llega a los hogares tenga colores y olores desagradables, como café, gris o negro, además de ser habitualmente contaminada con microorganismos y algas.
Gleason Espíndola hizo un llamado a las autoridades locales y estatales a colaborar estrechamente con la UdeG y otras instituciones académicas para montar una mesa técnica que documente y caracterice las fuentes de contaminación, además de promover acciones de control. “Es fundamental realizar un diagnóstico integral, empleando metodologías científicas que permitan rastrear todas las fuentes de agua contaminada y establecer un plan de emergencia”, afirmó el científico.
El recorrido del daño ambiental, según detalló el investigador, inicia en el río Santiago y el canal de Atequiza, afectando también el Lago de Chapala y las aguas subterráneas, resultado de actividades industriales y residenciales en los fraccionamientos. La situación, coinciden los expertos, ha llegado a perjudicar a más de 150 colonias, sin que las autoridades hayan implementado medidas efectivas para revertirla, alertó el Mtro. Eduardo Juárez Carrillo, director del Instituto de Limnología y Sustentabilidad del CUCBA.
“Esto representa una amenaza grave para la salud de los habitantes, y llama la atención que los organismos responsables, como el SIAPA, parecen adoptar una postura pasiva ante la crisis”, señaló Juárez Carrillo, quien agregó que el incumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU respecto a garantizar agua limpia y saneamiento, evidencia un incumplimiento en la gobernanza del agua en la región.
Aída Alejandra Guerrero de León, del Instituto de Energía Renovable, alertó sobre la presencia de microorganismos y algas en el agua analizada en Tonalá, con olores y colores inaceptables. Aunque se requieren más estudios, subrayó que la autoridad debe garantizar el suministro y tratamiento adecuados del líquido vital. Mientras tanto, recomendó a la población evitar el uso del agua contaminada en el hogar y optar por agua embotellada o de garrafón, debido a los riesgos sanitarios asociados.
Por su parte, Alicia Torres Rodríguez, de la Universidad de Guadalajara, describió la situación como una “gobernanza tóxica del agua”, debido a la acumulación de problemas relacionados con la contaminación, pozos profundos y una red de distribución en malas condiciones. Destacó que la infraestructura obsoleta limita la capacidad de las plantas depuradoras y favorece la dispersión de agua de baja calidad en toda la ciudad.
Finalmente, Gleason Espíndola subrayó que la falta de perfiles técnicos especializados en la administración del Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) impide atender adecuadamente estos desafíos, ya que solo existen cuatro muestreadores de calidad para toda la ciudad. La situación exige una atención coordinada y urgente para salvaguardar la salud y el bienestar de la población.


