• El costo de los alimentos aumentó hasta 5.9% en promedio entre enero y septiembre, por encima de la inflación general. Mientras el empleo formal muestra una recuperación, BBVA advierte que aún falta dinamismo para consolidarla.
El bolsillo de los mexicanos enfrenta una presión que no se refleja por completo en la inflación general: los alimentos y los productos necesarios para vivir están subiendo más rápido que el promedio de los precios, mientras la creación de empleo formal comienza a recuperarse, pero todavía sin alcanzar el dinamismo de años anteriores.
Los datos no provienen de la oposición, sino de los indicadores oficiales analizados por áreas económicas de instituciones financieras. En su reporte de septiembre, Banamex Estudios Económicos documentó que el costo de la canasta alimentaria aumentó anualmente 5.5% en las zonas urbanas y 4.9% en las rurales, frente a una inflación general de 3.5%.
En términos mensuales, el encarecimiento fue todavía más evidente: la canasta alimentaria subió 1.1% en las ciudades y 1.6% en el campo, mientras la inflación general avanzó 0.4%.
¿Qué significa para las familias? Que el dinero alcanza para menos cuando se trata de comprar comida. La canasta alimentaria mensual por persona llegó a 2,590.61 pesos en zonas urbanas y 1,940.96 pesos en rurales. Entre los principales factores del aumento estuvieron la cebolla, el jitomate y los alimentos consumidos fuera del hogar.
La presión no se limita a la comida. La canasta que incluye otros bienes y servicios, como transporte y educación, aumentó 4.4% anual tanto en zonas rurales como urbanas. Su valor llegó a 4,951.70 pesos por persona en las ciudades y 3,553.70 pesos en el campo.
Entre enero y septiembre, además, el costo promedio de la canasta alimentaria aumentó 5.9% en el ámbito urbano y 5.0% en el rural. El encarecimiento de frutas y verduras explica buena parte de esta presión.
El contraste está en el empleo. De acuerdo con cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en septiembre se crearon 128 mil puestos formales y el acumulado de enero a septiembre llegó a 410 mil, 23% más que en el mismo periodo de 2025, según el análisis de BBVA Research.
La mejora es relevante porque, al excluir a los trabajadores de plataformas digitales, la creación acumulada pasó de 208 mil puestos en los primeros nueve meses de 2025 a 409 mil en 2026. Esto apunta a una recuperación que no depende únicamente de la incorporación de repartidores y otros trabajadores al registro del IMSS.
Sin embargo, el avance todavía es moderado: el empleo formal creció 1.6% anual en septiembre y 1.2% al excluir a los trabajadores de plataformas, por debajo del dinamismo observado en años recientes. BBVA advierte que la recuperación de la inversión pública y privada podría favorecer nuevas contrataciones, aunque todavía debe consolidarse.
La fotografía económica tiene, por tanto, dos caras: hay más puestos formales y señales de recuperación de la inversión, pero el costo de los alimentos y de otros gastos esenciales continúa creciendo por encima de la inflación general.
La diferencia se siente en la vida cotidiana. No basta con que se creen empleos si los ingresos no alcanzan para cubrir la canasta básica; tampoco basta con que baje la inflación general si los productos que más consumen las familias siguen encareciéndose.
El reto es que la recuperación del empleo se sostenga y se traduzca en mejores ingresos, mientras se modera el costo de los bienes indispensables. Porque el verdadero indicador del bienestar no es solamente cuántos empleos se crean o cuánto marca la inflación, sino cuánto puede comprar una familia con lo que gana.
@JErnestoMadrid
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