Diésel: la presión sobre el IEPS

Diésel: la presión sobre el IEPS

Fotografía: Redacción CIgdl.

• Un veto de EU a sus exportaciones elevaría el costo del diésel en México y pondría a prueba el estímulo al IEPS, justo cuando las finanzas públicas tienen menos margen.

Una eventual prohibición de Estados Unidos a las exportaciones de diésel no sería para México sólo un problema de abasto. Sería también una presión sobre los precios, la inflación, Pemex y el presupuesto público.

El escenario aún es hipotético, pero el mercado ya está bajo tensión. El diésel estadounidense llegó a 6.53 dólares por galón en la semana del 21 de septiembre, mientras los inventarios de destilados se encontraban 13% por debajo de su promedio estacional de cinco años y las refinerías operaban cerca de 97% de su capacidad, de acuerdo con la EIA y datos citados por Banamex Estudios Económicos.

Ahí está la paradoja. Un veto podría abaratar temporalmente el combustible en la Costa del Golfo, donde se concentra buena parte de la refinación estadounidense, pero al mismo tiempo reduciría la oferta disponible para el mercado internacional. Si los inventarios se saturan, las refinerías tendrían que reducir el procesamiento de crudo y, con ello, también la producción de gasolina y turbosina.

Para México el golpe sería directo. El país consume alrededor de 400 mil barriles diarios de diésel y entre 30% y 50% se cubre con importaciones, según estimaciones presentadas en Moody’s Inside LatAm México 2026. El Financiero estima que los inventarios nacionales alcanzarían para unos 13 días de demanda.

Tampoco Deer Park sería una solución automática. Aunque pertenece a Pemex, está en Texas y su operación está sujeta a la regulación estadounidense. Si Washington restringiera las exportaciones, México tendría que buscar proveedores alternativos en un mercado internacional más estrecho y con mayores costos de transporte.

La presión llega al IEPS

Aquí aparece el problema fiscal. Para la semana del 26 de septiembre al 2 de octubre, Hacienda mantuvo en 100% el estímulo al IEPS del diésel, equivalente a 7.36 pesos por litro, y agregó un estímulo complementario de 1.19 pesos. En total, el apoyo alcanza 8.55 pesos por litro.

El mecanismo permite contener el precio al consumidor y amortiguar el impacto inflacionario, pero cada peso que Hacienda deja de recaudar es también menor margen para las finanzas públicas.
Si el precio internacional sigue subiendo y México pierde parte de su suministro estadounidense, el Gobierno tendría tres alternativas: aumentar el estímulo, permitir que suba el precio interno o trasladar parte del costo a Pemex, importadores y comercializadores. Ninguna es gratuita.

Y el problema llega en un momento en que el margen fiscal tampoco es holgado. El Paquete Económico 2027 plantea reducir los Requerimientos Financieros del Sector Público de 4.1% a 3.9% del PIB, mientras el SHRFSP alcanzaría 55% del PIB. El CIEP advierte que la consolidación fiscal ocurre con una deuda que sigue aumentando como proporción de la economía.

Por eso, el verdadero problema no son solamente los pesos que cuesta llenar un tanque. El riesgo es que un choque externo obligue a Hacienda a seguir subsidiando un combustible estratégico precisamente cuando necesita preservar recursos para otros compromisos presupuestarios.

México puede absorber un episodio temporal de volatilidad. Lo complicado sería que coincidan un diésel internacional caro, menor oferta, petróleo elevado y mayores costos de transporte. Entonces el diésel dejaría de ser sólo un asunto energético.

Se convertiría en otro examen para Pemex y, sobre todo, para las finanzas públicas. La pregunta es inevitable: ¿cuánto más puede Hacienda contener el precio del diésel sin convertir el alivio de hoy en un problema fiscal para mañana?

@JErnestoMadrid
jeemadrid@gmail.com

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