¿Qué hay detrás de los cambios en BBVA y Banamex?
• Los relevos en las cúpulas de ambos bancos reflejan el fin de una generación ligada a la apertura económica, el peso de las “puertas giratorias” y el inicio de una nueva batalla frente a fintechs y nuevos competidores que buscan transformar la banca mexicana.
Los cambios anunciados casi de manera simultánea en BBVA México y Banamex representan mucho más que una renovación de nombres en dos de las instituciones financieras más importantes del país. Marcan el cierre de una generación de banqueros que acompañó la transformación del sistema financiero mexicano desde la apertura económica de los años noventa y el inicio de una nueva etapa, marcada por la digitalización, la competencia tecnológica y la disputa por millones de nuevos clientes.
En BBVA México, la salida de Jaime Serra Puche de la presidencia del Consejo de Administración, tras cumplir el límite de edad establecido por la institución, cierra un ciclo de ocho años al frente del máximo órgano de gobierno corporativo. Su eventual relevo por Eduardo Osuna, mientras José Luis Elechiguerra asume la dirección general del banco, apunta a una sucesión cuidadosamente diseñada para mantener la continuidad estratégica del mayor banco del país.
En Banamex, la salida de Ignacio Deschamps del Consejo de Administración también simboliza el fin de la etapa de transición posterior a la separación de Citi. El reconocimiento de Fernando Chico Pardo a la labor del exbanquero refleja que la prioridad ahora será consolidar una institución independiente y acelerar su reposicionamiento en el mercado.
Detrás de ambos movimientos también aparece un fenómeno recurrente en el sistema financiero mexicano: las “puertas giratorias” entre el servicio público y la iniciativa privada. El caso más representativo es el de Jaime Serra Puche, quien, tras ser uno de los principales arquitectos del entonces Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) como secretario de Comercio y negociador del acuerdo, desarrolló una extensa carrera en consejos de administración de grandes corporativos, entre ellos BBVA, Grupo Modelo, Alpek, Vitro y Tenaris. Sus defensores sostienen que esa experiencia aporta conocimiento técnico y visión estratégica; sus críticos consideran que evidencia la cercanía histórica entre las élites políticas y económicas del país.
Sin embargo, la verdadera explicación de estos relevos está en el nuevo entorno competitivo. La banca tradicional enfrenta el mayor desafío de las últimas décadas con la llegada de nuevos jugadores digitales. Nu México, Revolut y Plata ya obtuvieron licencias bancarias o están por iniciar operaciones, mientras FEMSA reactivó el proyecto para convertir Spin by OXXO en banco y aprovechar una red de más de 25 mil tiendas y millones de usuarios para construir un ecosistema financiero propio.
La competencia ya no gira únicamente en torno a captar depósitos o colocar créditos. El nuevo negocio consiste en integrar servicios financieros, pagos, comercio electrónico, datos de consumo e inteligencia digital dentro de una misma plataforma, un terreno donde las fintech parten con ventajas tecnológicas y los bancos tradicionales responden acelerando su transformación.
En ese contexto, los cambios en BBVA y Banamex responden menos a una sustitución de personas que a una redefinición del liderazgo. Ambos bancos buscan preservar su posición en un mercado donde la competencia dejó de estar exclusivamente entre instituciones financieras y ahora incluye plataformas tecnológicas, empresas de consumo masivo y nuevos modelos digitales.
El relevo en las cúpulas, por tanto, refleja una transición generacional, pero también el inicio de una nueva disputa por el sistema financiero mexicano: la de quienes construyeron la banca moderna frente a quienes buscan reinventarla.
@JErnestoMadrid
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