Fotografía: Redacción CIgdl.
• Mientras persisten las tensiones por la revisión del T-MEC y el entorno internacional, la banca, el mercado bursátil y los inversionistas mantienen el dinamismo del financiamiento, el crédito y la captación de capital, reflejando confianza en la economía mexicana.
En contraste con el discurso de incertidumbre que ha acompañado las negociaciones del T-MEC, las tensiones comerciales con Estados Unidos y el complejo entorno geopolítico, los principales indicadores del sistema financiero mexicano muestran una realidad distinta: los bancos siguen expandiendo el crédito, las empresas continúan financiándose en el mercado bursátil y los inversionistas mantienen el apetito por activos mexicanos.
En apenas unos días coincidieron cuatro señales que apuntan en la misma dirección: BBVA México participó en una colocación de deuda de FIRA-FEFA por 8 mil millones de pesos, con una demanda que triplicó el monto originalmente previsto; Grupo Financiero Banorte reportó una utilidad trimestral de 15 mil 550 millones de pesos, un crecimiento anual de 6%; Santander reafirmó que mantendrá e incluso ampliará sus inversiones en México, particularmente en pequeñas y medianas empresas; mientras que Grupo Bolsa Mexicana de Valores (BMV) informó un incremento de 20% en la operación diaria del mercado accionario durante el primer semestre del año.
Más que cifras aisladas, los resultados reflejan que el sistema financiero continúa operando con normalidad y que el capital mantiene expectativas favorables sobre la economía mexicana.
Uno de los indicadores más relevantes provino del mercado de deuda. La emisión de certificados bursátiles de FEFA alcanzó una sobredemanda de tres veces, una señal de que los inversionistas institucionales mantienen liquidez y confianza para financiar proyectos vinculados al desarrollo agroalimentario y la inclusión financiera, incluso en un entorno internacional de elevada volatilidad.
Al mismo tiempo, Banorte confirmó que el crédito sigue creciendo. Su cartera vigente aumentó 8% anual, impulsada principalmente por el financiamiento al consumo, mientras que los segmentos comercial, gubernamental y corporativo también registraron avances, reflejando que tanto empresas como familias mantienen actividad económica.
La confianza también fue respaldada por Santander. Su director global, Héctor Grisi, aseguró que México continúa ofreciendo oportunidades de crecimiento y anunció que el grupo destinará más capital al financiamiento de empresas medianas y pequeñas, al considerar que el mercado mexicano mantiene condiciones competitivas y un entorno financiero estable.
Los datos de la Bolsa Mexicana de Valores complementan ese panorama. Durante el primer semestre del año facilitó más de 355 mil millones de pesos en financiamiento para empresas y proyectos productivos, incorporó nuevas emisoras y elevó 20% el valor promedio diario de las operaciones bursátiles. Paralelamente, el crecimiento en los mercados de derivados y la llegada de nuevos participantes fortalecen la profundidad del mercado financiero nacional.
El contraste resulta significativo. Mientras la atención pública se concentra en la revisión del T-MEC, los riesgos de nuevos aranceles o la desaceleración global, los flujos de capital muestran un comportamiento distinto. Los inversionistas suelen reaccionar antes que el discurso político, y hoy los datos reflejan que el financiamiento continúa creciendo, las instituciones financieras mantienen planes de expansión y el mercado bursátil conserva liquidez.
El reto para México será que esta confianza financiera encuentre respaldo en la economía real. Si las negociaciones comerciales con Estados Unidos concluyen con certidumbre y se preserva el acceso preferencial al mercado norteamericano, el dinamismo que hoy muestran la banca y la Bolsa podría convertirse en uno de los principales motores de crecimiento durante la segunda mitad del año.
@JErnestoMadrid
jeemadrid@gmail.com


