Fotografía: Preciado
La Premio Nobel de la Paz llamó a la juventud a construir la paz desde la educación, la justicia y la acción colectiva.
Con un llamado a entender la paz como una tarea cotidiana, colectiva y profundamente vinculada con la justicia social, la Universidad de Guadalajara (UdeG) inauguró la primera edición de la Cátedra “UDG Pensemos en Grande”, encabezada por la rectora general, Carla Planter Pérez, y con la participación de la Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú Tum, como invitada magistral.
Desde el Paraninfo Enrique Díaz de León —corazón simbólico de la universidad— la rectora dio la bienvenida a estudiantes, docentes y académicos provenientes de diversos municipios del estado y de más de 98 sedes conectadas de manera simultánea a través de la Red Universitaria. Destacó la presencia de jóvenes de licenciaturas y posgrados vinculados con el periodismo, la construcción de paz, los derechos humanos, la resolución de conflictos y las políticas públicas.
En su mensaje, Planter Pérez subrayó que la cátedra marca el inicio de las actividades académicas del ciclo escolar 2026-A y no es un acto casual, sino una decisión deliberada para colocar a la paz en el centro del debate universitario. “La paz no es solo ausencia de guerra ni un documento firmado; es un proceso dinámico, colectivo y cotidiano que se construye desde la educación, la memoria, la justicia y la participación social”, afirmó.
La rectora reconoció en Rigoberta Menchú “una cartografía viva de la resistencia”, cuya trayectoria ha demostrado que no puede existir paz mientras persistan el racismo, la pobreza estructural y la violencia contra los pueblos y el planeta. Asimismo, enfatizó que la universidad pública tiene una deuda con la pluriculturalidad y debe ser un espacio de diálogo entre saberes, donde se formen profesionales comprometidos no solo con el éxito individual, sino con el bienestar colectivo.
La conferencia magistral “La paz como tarea colectiva: juventud, universidad y futuro”, fue moderada por Ericka Adriana, defensora de los Derechos Universitarios de la UdeG, quien presentó la semblanza de Rigoberta Menchú, destacando su papel como lideresa indígena, activista, escritora y figura clave en procesos de paz en América Latina, así como los múltiples reconocimientos internacionales que ha recibido, entre ellos el Premio Nobel de la Paz en 1992 y el doctorado honoris causa otorgado por la UdeG en 1993.
Durante su intervención, Menchú compartió reflexiones desde su experiencia personal y comunitaria, llamando a la juventud a fortalecer la autoestima, la conciencia propia y la capacidad de escuchar como bases para la armonía social. Rechazó la idea de la paz como sinónimo de guerra o imposición y la definió como cultura, diálogo, actitud y vocación de vida. “La paz empieza por uno mismo, por la forma en que nos relacionamos con los demás y por la capacidad de construir agendas comunes”, señaló.
La Nobel de la Paz exhortó a las y los estudiantes a asumir un papel histórico como relevo generacional, a practicar el liderazgo desde el conocimiento compartido, a combatir el racismo y la discriminación desde la actitud cotidiana y a utilizar la educación y la comunicación como herramientas para transformar la realidad.
El acto concluyó con un mensaje de reconocimiento mutuo y un llamado a que la universidad siga siendo un espacio donde pensar y trabajar conduzcan a la libertad, con la juventud como protagonista en la construcción de un futuro más justo, incluyente y en paz.



