Subsidio al transporte: promesas abiertas, cifras flexibles y dudas persistentes

Subsidio al transporte: promesas abiertas, cifras flexibles y dudas persistentes

Fotografía: Redacción CIgdl .

Mientras el Gobierno de Jalisco insiste en presentar el subsidio al transporte público como un programa “prioritario” y financieramente sólido, las declaraciones del secretario de Hacienda, Luis García Sotelo, dejan más preguntas que certezas sobre la planeación, el impacto real y la sostenibilidad de esta política pública.

El funcionario reconoció que el presupuesto destinado al subsidio podría ampliarse o reconducirse si la demanda rebasa las estimaciones. En otras palabras, el monto no está claramente definido y dependerá del comportamiento de los usuarios. Aunque se habla de una proyección de hasta mil 600 millones de pesos, la cifra parece más un techo flexible que un cálculo preciso, lo que evidencia una planeación sujeta a ensayo y error.

García Sotelo afirma que 1.4 millones de personas usan diariamente el transporte público y que el subsidio es “soportable” dentro de un presupuesto estatal de 185 mil millones de pesos. Sin embargo, no se explicó con claridad cómo se medirá el impacto real del gasto, ni qué otros programas podrían verse afectados en caso de una ampliación presupuestal. La narrativa de que “siempre habrá presupuesto” contrasta con una realidad financiera donde los recursos son limitados y las prioridades compiten entre sí.

En el caso de la tarjeta única, aunque Hacienda insiste en que no existen comisiones por su uso, pagos o transferencias, la explicación técnica termina trasladando la responsabilidad de los cobros a terceros. Para el usuario común, el resultado es el mismo: sí hay costos, ya sea por reposición, envío de remesas o pagos en establecimientos, lo que debilita el discurso de gratuidad total y genera confusión entre los beneficiarios.

Sobre la implementación, el gobierno presume tiempos de atención de menos de siete minutos y apenas 6 mil tarjetas entregadas, pese a reportar más de 200 mil preregistros. La cifra evidencia que el programa aún está lejos de operar a la escala que se anuncia, y que la alta demanda esperada podría convertirse en un nuevo cuello de botella, especialmente en marzo, como el propio secretario anticipó.

Finalmente, aunque Hacienda niega que el programa dependa de fotomultas, admite que estas forman parte de los mecanismos que alimentan fideicomisos estatales. La negativa frontal a discutir este vínculo no elimina la percepción de que los ingresos por sanciones viales siguen siendo una pieza clave del rompecabezas financiero.

En resumen, el subsidio al transporte se presenta como un gran apoyo social, pero avanza entre cálculos variables, explicaciones a medias y una ejecución todavía limitada. Más que promesas de suficiencia presupuestal, la ciudadanía espera transparencia, claridad y resultados concretos en un servicio que sigue siendo una necesidad diaria para millones de jaliscienses.

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