Fotografías: Redacción CIgdl
En un fuerte operativo de seguridad, fuerzas federales trasladaron durante la madrugada el cuerpo de Rubén Oseguera Cervantes, identificado como líder del Cártel Nueva Generación, desde una funeraria en Guadalajara hasta el Recinto de la Paz, en Zapopan.
El recorrido, de aproximadamente 26 kilómetros, fue escoltado por elementos del Ejército Mexicano y la Guardia Nacional, quienes activaron sirenas y coordinaron el tránsito para agilizar el paso de la carroza. Las autoridades optaron por la ruta más corta para reducir tiempos y minimizar riesgos en medio del tráfico habitual.
Previamente, el funeral se realizó en la calle Gigantes, en el barrio de San Andrés, donde el cuerpo permaneció 24 horas. De acuerdo con reportes, el traslado inicial desde la Ciudad de México incluyó maniobras estratégicas para evitar filtraciones, como el cambio de unidad en una funeraria alterna.
Más de 500 coronas llegaron al sitio, aunque parte de los arreglos fue retirada por indicación de las autoridades para mantener la discreción. En el acceso al panteón, se instalaron filtros de revisión y vigilancia armada para impedir el ingreso de armas u objetos peligrosos.
El amplio despliegue refleja la relevancia que el Estado mexicano otorgó durante años a la captura o neutralización del capo, considerado uno de los criminales más buscados del país.


