Fotografía: Redacción CIgdl.
La tensión en el Golfo Pérsico volvió a escalar luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzara una advertencia directa sobre el poderío militar estadounidense en Medio Oriente. Mediante un mensaje difundido en su red social Truth Social, el mandatario aseguró que la Marina de su país se encuentra preparada para responder “de manera rápida y contundente” ante cualquier eventualidad, en una clara señal dirigida a Irán.
Trump reforzó su mensaje al comparar el actual despliegue naval con acciones militares previas en otras regiones, como Venezuela, destacando la determinación de Washington para actuar frente a lo que considera amenazas a su seguridad. Al mismo tiempo, insistió en que Teherán debe aceptar un acuerdo que impida el desarrollo de armas nucleares, recordando que las decisiones unilaterales del pasado han generado desconfianza en la comunidad internacional.
En este contexto, la llegada del portaaviones nuclear Abraham Lincoln a la zona refuerza la presencia militar estadounidense, aun cuando las protestas internas en Irán ya han sido contenidas. El movimiento es interpretado como una demostración de fuerza en un escenario marcado por la fragilidad diplomática entre ambos países.
Desde Teherán, la respuesta no se hizo esperar. Las autoridades iraníes manifestaron que ven más probable una escalada del conflicto que un acercamiento diplomático con Washington, lo que alimenta un clima de incertidumbre en la región.
Con la retórica endurecida y los movimientos militares en marcha, el Golfo Pérsico se mantiene en alerta. El desarrollo de los próximos días será clave para determinar si esta situación deriva en un nuevo episodio de confrontación o si aún existe margen para reactivar el diálogo en uno de los puntos más sensibles del tablero geopolítico mundial.


