Fotografía: Redaccion CIgdl
La Capilla Sixtina fue escenario este domingo de una ceremonia especial con la que el Vaticano puso fin a las celebraciones navideñas. El papa León XIV presidió por primera vez como pontífice el bautismo de 20 niños, hijos de empleados vaticanos, acompañados por sus familias en un ambiente de cercanía y recogimiento.
Durante la celebración, el Papa destacó la fe como un don fundamental que se ofrece desde los primeros días de vida, al igual que el amor y el cuidado. En ese sentido, subrayó que transmitir la fe desde la infancia es un acto de responsabilidad y esperanza.
El rito se realizó en torno a la histórica pila bautismal de bronce, adornada con el Árbol de la Vida, y concluyó con la entrega de velas encendidas a los padres, símbolo de la luz cristiana. Al despedirse, León XIV deseó a las familias un año lleno de alegría y reafirmó el bautismo como el inicio del camino en la vida cristiana.


