Fotografía: Redacción CIgdl.
Estados Unidos pondrá en marcha este viernes una nueva política comercial que impondrá un arancel mínimo del 10 por ciento a productos importados de alrededor de 60 países, entre ellos México, como parte de una estrategia para reforzar el combate al trabajo forzoso en las cadenas globales de suministro.
La medida, anunciada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), contempla que algunos productos enfrenten gravámenes de hasta 12.5 por ciento, sustituyendo el esquema temporal que permanecía vigente desde la administración anterior.
De acuerdo con la autoridad estadounidense, la decisión responde a investigaciones que detectaron deficiencias en la aplicación de controles por parte de diversos socios comerciales para impedir la entrada de mercancías elaboradas mediante prácticas de trabajo forzado.
Washington señaló que el objetivo es fortalecer la supervisión de las importaciones, proteger a la industria nacional y promover estándares laborales más estrictos en el comercio internacional.
Las economías alcanzadas por la medida concentran la mayor parte de las importaciones que recibe Estados Unidos, por lo que especialistas anticipan efectos relevantes en el intercambio comercial y posibles repercusiones en los mercados internacionales, además de un incremento en las tensiones comerciales con los países involucrados.

