Fotografía: Redacción CIgdl
El aumento de tensiones en Medio Oriente ha encendido las alarmas sobre dos rutas marítimas clave para el comercio y la energía global: el estrecho de Ormuz y el canal de Suez. La Guardia Revolucionaria de Irán anunció el cierre de Ormuz, una vía vital por donde transitó el 20.7% del petróleo mundial en 2024, amenazando con tomar acciones contra embarcaciones que intenten cruzarla.
Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el Océano Índico y moviliza gas, crudo y petroquímicos a través de unos 33,000 barcos al año, según el Strauss Center. La interrupción del paso podría disparar los precios del petróleo y tensionar los mercados financieros, alertan especialistas de la Agencia Internacional de Energía.
Por su parte, el canal de Suez en Egipto, aunque no sustituye directamente a Ormuz, se perfila como una ruta estratégica para transporte de bienes, petróleo y gas, conectando el Mediterráneo con el Mar Rojo y acortando distancias entre Europa y Asia. Los expertos advierten sobre la necesidad de diversificar las rutas comerciales y energéticas para reducir riesgos ante conflictos en puntos críticos del comercio internacional.


