Fotografía: Redacción CIgdl
Bajo las luces del Levi’s Stadium, Bad Bunny transformó el medio tiempo del Super Bowl LVII en una celebración cultural sin precedentes. Con una propuesta cargada de simbolismo, ritmo y mensaje, el puertorriqueño ofreció un espectáculo que desbordó energía y reafirmó la presencia latina en el evento deportivo más visto de Estados Unidos y en el mundo entero.
La escenografía, dominada por la ya icónica “casita” boricua, funcionó como punto de encuentro para figuras del entretenimiento y el deporte. Karol G, Cardi B, Young Miko, Jessica Alba, Pedro Pascal y el beisbolista Ronald Acuña Jr. fueron parte de una velada que reflejó la diversidad y el alcance global de la cultura latina.
Las sorpresas no se hicieron esperar. Lady Gaga irrumpió en el escenario con una versión salsera de Die With a Smile, mientras Ricky Martin aportó un tono social con Lo que le pasó a Hawai, una crítica directa a la gentrificación en Puerto Rico que resonó a nivel internacional.
Más que un show, fue una declaración. Bad Bunny no solo hizo historia al convertirse en el primer artista solista en encabezar el medio tiempo del Super Bowl, sino que utilizó ese espacio para alzar la voz, cantar en español y celebrar el orgullo latino. Una actuación que dividió opiniones, pero que dejó claro que la cultura boricua ya juega en las grandes ligas.

