Fotografía: Redacción CIgdl.
La Catedral Metropolitana de Guadalajara, uno de los símbolos más representativos del Centro Histórico, enfrenta un escenario preocupante debido al deterioro detectado en su estructura y elementos internos. Ante esta situación, el Arzobispo de Guadalajara, José Francisco Robles Ortega, solicitó formalmente la intervención del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para atender los daños que ponen en riesgo la conservación del inmueble.
De acuerdo con el Arzobispado, se han identificado afectaciones visibles como la inclinación de una cruz lateral, desgaste en los pisos, fallas en luminarias y el deterioro de columnas y decoraciones interiores. Estas condiciones no solo comprometen el valor patrimonial del edificio, sino también la seguridad de visitantes y personal.
Las autoridades eclesiásticas informaron que un estudio técnico detallado ya fue entregado al INAH, con el objetivo de establecer un plan de restauración y mantenimiento; sin embargo, señalaron que hasta ahora no han obtenido respuesta. Además, se reportaron daños ocasionados por actos vandálicos durante manifestaciones, así como la necesidad de limpieza y conservación de obras artísticas y mobiliario histórico.
Con más de cuatro siglos de historia desde el inicio de su construcción en 1568, la Catedral de Guadalajara representa un legado arquitectónico y cultural de gran relevancia. Ante el avance del deterioro, crece el llamado a la colaboración entre autoridades e instituciones para garantizar la preservación de este patrimonio emblemático para futuras generaciones.



