Fotografía: Redacción CIgdl.
El excoordinador de Seguridad, Ricardo Sánchez Berumen, afirmó que la Fiscalía anticorrupción carece de una autonomía real, ya que su operación continúa sujeta a decisiones de otras instancias del Poder Ejecutivo.
De acuerdo con el exfuncionario, aunque la fiscalía fue diseñada como un órgano con funciones propias, en la práctica mantiene una dependencia en tres áreas fundamentales. En materia presupuestal, explicó que aun cuando cuenta con una unidad financiera independiente, los recursos siguen bajo el control de la Coordinación General Estratégica de Seguridad, lo que limita su margen de acción.
Sánchez Berumen añadió que, en el ámbito administrativo, los actos clave para el funcionamiento de la institución, como la emisión y publicación de su reglamento, deben ser validados y firmados por el Ejecutivo estatal, el Secretario General de Gobierno y el Coordinador Estratégico de Seguridad, lo que refleja una falta de independencia jerárquica.
En cuanto a la operación diaria, señaló que la fiscalía no tiene control sobre la licencia oficial colectiva para la portación de armas de fuego, un elemento indispensable para el trabajo de ministerios públicos y policías investigadores, ya que dicha licencia depende de la Fiscalía estatal.
Bajo este panorama, concluyó que la Fiscalía Especializada no puede considerarse un órgano plenamente autónomo, pues su funcionamiento sigue condicionado por estructuras externas a su propia gestión.


