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En medio de una creciente escalada militar en el Caribe, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que su Gobierno “muy pronto” llevará a cabo ataques por tierra dentro de Venezuela, ampliando la ofensiva antidroga que hasta ahora se había concentrado en embarcaciones sospechosas en el Caribe y el Pacífico.
Durante una reunión de seguridad transmitida por la Casa Blanca, Trump aseguró que Estados Unidos conoce “las rutas, los movimientos y los paraderos” de grupos vinculados al narcotráfico. Sus declaraciones incluyeron también advertencias directas a Colombia, al afirmar que cualquier país con producción de cocaína “es susceptible de ser atacado”.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, respaldó el tono del mandatario, calificando de “héroes” a los comandantes militares y señalando una supuesta reducción del 91% en el ingreso de drogas por vía marítima.
Las amenazas llegan pocos días después de una llamada entre Trump y Nicolás Maduro, conversación que no logró bajar la tensión pese a la presencia constante de barcos y aeronaves estadounidenses cerca de las costas venezolanas. Mientras Caracas busca mostrar calma —incluso con gestos simbólicos del propio Maduro— la presión militar y diplomática continúa en aumento.
Pese a las críticas internacionales, el presidente estadounidense reiteró que su Administración actuará contra cualquier nación que “produzca o venda drogas” a su país, profundizando la incertidumbre sobre el rumbo de la política exterior de Washington en la región.


