El arzobispo de Guadalajara, José Francisco Robles Ortega, hizo un llamado a las familias mexicanas a reafirmar las tradiciones nacionales ligadas al Día de Todos los Santos y al Día de Muertos, celebraciones que —dijo— reflejan la espiritualidad y la identidad cultural del pueblo mexicano.
“El reconocimiento y la devoción a los santos, así como la memoria y la veneración de nuestros difuntos, forman parte esencial de nuestra cultura. La Iglesia trabaja por mantener vivas estas tradiciones”, señaló el prelado en un mensaje difundido en colaboración con la Asociación Nacional de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Robles Ortega subrayó que mantener viva esta herencia “es una forma de fortalecer los valores familiares, la memoria colectiva y la fe en la trascendencia de la vida”.
El Día de Muertos, una de las festividades más emblemáticas de México, tiene sus raíces en las culturas prehispánicas, que rendían homenaje a los antepasados mediante altares, ofrendas y rituales para celebrar el ciclo de la vida y la muerte. Con la llegada del cristianismo, estas costumbres se fusionaron con la conmemoración católica del Día de Todos los Santos y Fieles Difuntos, dando origen a la tradición que hoy une el simbolismo indígena con la fe cristiana.


