Fin de una era de Venus: Japón anuncia el retiro de la sonda Akatsuki tras 15 años de servicio científico

Fin de una era de Venus: Japón anuncia el retiro de la sonda Akatsuki tras 15 años de servicio científico

Fotografía: Redacción CIgdl.

Tokio. La Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) ha anunciado oficialmente el retiro definitivo de la sonda Akatsuki, una nave pionera dedicada al estudio del clima en Venus. La pérdida de contacto con la misión ocurrió en abril de 2024, tras una falla en su sistema de control de actitud que comprometió su orientación en el espacio, dejándola fuera de operación. Después de meses de intentos infructuosos por restablecer comunicación, JAXA declaró cerrada la misión.

Pese a este desenlace, Akatsuki deja una huella imborrable en la historia de la exploración planetaria. Lanzada en 2010, la misión sufrió un revés inicial cuando un fallo en el motor principal impidió su inserción orbital en Venus. La nave quedó atrapada en una órbita solar, lo que obligó a un rediseño total de la estrategia. Gracias al uso del sistema de propulsión auxiliar, JAXA logró colocar a Akatsuki en órbita venusina cinco años después, en 2015, en una trayectoria alternativa pero científicamente útil.

Desde entonces, Akatsuki ha superado ampliamente su vida útil proyectada y ha contribuido de forma significativa al entendimiento de la atmósfera del segundo planeta del sistema solar. Entre sus logros destaca la identificación de la onda de montaña estacionaria más grande detectada en el sistema solar, así como observaciones clave sobre la “superrotación” de los vientos venusinos —un fenómeno en el que la atmósfera gira mucho más rápido que la superficie del planeta.

Además, la misión introdujo innovadores métodos de análisis meteorológico basados en asimilación de datos, herramientas similares a las utilizadas en la predicción del clima terrestre. Estos aportes han mejorado los modelos de circulación atmosférica de Venus y son ampliamente valorados en la comunidad científica, según estudios publicados en Nature Astronomy y datos de la propia JAXA.

Con la salida de Akatsuki, Venus queda temporalmente sin orbitadores en funcionamiento, lo que pone en pausa la observación continua del planeta. Aun así, el interés internacional por el “planeta gemelo” de la Tierra se mantiene vivo. Proyectos como DAVINCI+ y VERITAS (NASA), así como la misión EnVision (ESA), buscan retomar el estudio de Venus en la próxima década, aunque enfrentan retrasos técnicos y presupuestarios.

La trayectoria de Akatsuki no solo simboliza una hazaña tecnológica, sino también una lección de resiliencia en la exploración espacial. Su prolongada operatividad y adaptación a circunstancias imprevistas reflejan el compromiso de Japón con la ciencia y la cooperación internacional en la conquista del conocimiento interplanetario.

Especialistas señalan que Venus se ha convertido en un banco de pruebas esencial para comprender fenómenos atmosféricos extremos, modelar el cambio climático y explorar la evolución planetaria en contextos más amplios, incluidos los exoplanetas.

En ese contexto, el legado científico de Akatsuki seguirá siendo referencia para futuras misiones. Su historia —marcada por obstáculos, perseverancia y hallazgos— redefine lo que significa explorar mundos más allá de la Tierra. Con su adiós, se cierra un capítulo brillante en la observación de Venus, pero se fortalece la base para la próxima generación de exploradores del sistema solar.

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