Inflación sube y Banxico desafía a la Fed

Inflación sube y Banxico desafía a la Fed

Fotografía: Redacción CIgdl.

• La inflación repuntó a 3.42% en la primera quincena de septiembre, mientras Banxico mantuvo su tasa en 6.50%; el menor diferencial con Estados Unidos ya presiona al peso, que se acerca nuevamente a 18 por dólar.

La inflación volvió a subir, aunque todavía no está fuera de control. El INEGI reportó una inflación anual de 3.42% en la primera quincena de septiembre, frente a 3.26% en la quincena anterior. El aumento quincenal fue de 0.33%, mayor al 0.26% esperado por el mercado.

La buena noticia es que sigue dentro del rango objetivo de Banco de México: 3% más o menos un punto porcentual. La mala es que el repunte ocurrió precisamente cuando Banxico enfrenta una decisión delicada sobre las tasas.

¿Qué está encareciendo la vida?
El principal golpe vino de la inflación no subyacente, que aumentó 0.88% en la quincena. Los productos que más presionaron fueron el jitomate, con un aumento de 22.79%; educación primaria, 5.85%; gas LP, 1.97%; pollo, 1.53%; universidad, 1.10%, y educación secundaria, 5.33%.

El regreso a clases explica parte del incremento en colegiaturas; los alimentos y el gas LP explican buena parte del resto. Pero hay un dato importante: la inflación subyacente bajó a 3.79% anual, lo que indica que las presiones más persistentes de precios todavía muestran cierta moderación.

Banxico decide esperar
Ante este escenario, Banco de México mantuvo por decisión unánime su tasa de referencia en 6.50%. Es la tasa que determina, en buena medida, el costo del dinero en la economía: créditos, financiamiento y rendimiento de instrumentos de ahorro.

Banxico mantiene su previsión de que la inflación llegue al 3% hasta el cuarto trimestre de 2027. El propio banco central reconoce riesgos al alza relacionados con inflación subyacente, costos, clima, comercio internacional y posibles movimientos del tipo de cambio.

Pero aquí aparece el cambio importante.
Banxico está diciendo que no necesariamente seguirá a la Reserva Federal. La nueva guía señala que, como las condiciones económicas de México y Estados Unidos son distintas, la política monetaria mexicana no tiene que reaccionar mecánicamente a cada movimiento de la Fed.

¿Para qué hacerlo?
Porque México tiene una economía más débil y con mayor holgura. Mantener una tasa excesivamente alta durante demasiado tiempo también encarece el crédito, frena la inversión y puede debilitar todavía más la actividad económica. El problema es el otro lado de la ecuación: si Estados Unidos sube tasas y México las mantiene, el diferencial entre ambos países se reduce. Y eso importa para el peso.

El peso: de fortaleza a límite
Durante buena parte del año, el peso se benefició del diferencial de tasas: invertir en instrumentos mexicanos ofrecía un rendimiento relativamente atractivo frente a Estados Unidos. Pero ese diferencial se ha reducido.

El 24 de septiembre, Banxico mantuvo su tasa en 6.50%, mientras la expectativa de mayores tasas estadounidenses elevó el rendimiento de los bonos de ese país. El resultado fue presión sobre el peso: el tipo de cambio llegó a 17.71 pesos por dólar al cierre, después de haber estado por debajo de 17.

Banamex estima ahora 17.60 pesos por dólar al cierre de 2026, frente a 17.30 de su pronóstico anterior, precisamente porque el menor diferencial de tasas ya comenzó a reflejarse en el mercado. Es el límite de la estrategia: Banxico puede desacoplarse de la Fed, pero el mercado cambiario no está obligado a hacerlo.

¿Qué está pasando, en sencillo?
Hay tres fuerzas al mismo tiempo:

  1. Inflación: 3.42%, todavía dentro del rango, pero con alimentos, educación y gas LP presionando.
  2. Tasas: Banxico mantiene 6.50% para no frenar más una economía débil, pero enfrenta una inflación que todavía no llega a la meta de 3%.
  3. Peso: la moneda sigue relativamente fuerte, pero pierde parte de esa ventaja conforme se reduce el diferencial de tasas con Estados Unidos.

El punto delicado es que bajar o mantener tasas ayuda a la economía, pero un diferencial menor frente a Estados Unidos puede quitarle atractivo al peso y generar presiones cambiarias que eventualmente se transmitan a los precios.

Por eso Banxico está caminando sobre una línea estrecha: necesita evitar que la inflación se vuelva persistente sin mantener tasas tan altas que terminen frenando aún más el crecimiento.

La decisión de mantener 6.50% no significa que la inflación esté resuelta ni que México pueda ignorar a la Fed. Significa algo más concreto: Banxico está apostando a que puede manejar su propia política monetaria sin copiar automáticamente a Estados Unidos, pero ahora tendrá que demostrar que el peso y la inflación pueden soportar esa independencia.


@JErnestoMadrid
jeemadrid@gmail.com

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