Farías llega a México: la pregunta es qué va a decir

Farías llega a México: la pregunta es qué va a decir

Fotografía: Redacción CIgdl.

• La extradición del contraalmirante Fernando Farías desde Argentina coloca nuevamente el caso del huachicol fiscal en el centro de la presión de Estados Unidos sobre México; su eventual declaración podría alcanzar a mandos de la Marina, políticos y empresarios, aunque su defensa niega comunicaciones con Andy López Beltrán y Adán Augusto López.


La confirmación de que Fernando Farías Laguna será trasladado en las próximas horas a México cambia el escenario del caso huachicol fiscal. El contraalmirante, sobrino político del exsecretario de Marina Rafael Ojeda Durán, será entregado a autoridades mexicanas después de permanecer detenido en Argentina, donde enfrentaba un procedimiento de extradición.


La operación ocurre en un momento particularmente sensible: en Buenos Aires se encuentra el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, quien participó en la Conferencia Internacional para el Control de Drogas y sostuvo reuniones con el administrador de la DEA, Terry Cole, quien lo calificó como un “socio de confianza y un buen amigo de Estados Unidos”.


La coincidencia difícilmente pasa inadvertida. Mientras Farías regresa a México, desde Washington aumenta la presión para que México no sólo persiga a los operadores del narcotráfico, sino también a quienes pudieran haberles proporcionado protección política o institucional.


Y aquí está la duda verdaderamente importante: ¿Farías llega a México para enfrentar un proceso judicial o también con información que pueda comprometer a otros personajes?
El abogado de Farías y del vicealmirante Manuel Roberto “N”, Epigmenio Mendieta, aseguró en entrevista con Azucena Uresti que la FGR revisó los teléfonos asegurados a sus clientes y que no encontró comunicaciones con Andy López Beltrán, Adán Augusto López, empresarios ni mandos aduanales que pudieran vincularlos con la red de contrabando de combustibles.


“No existen comunicaciones”, sostuvo Mendieta. Pero el propio abogado dejó abierta una puerta interesante: dijo que tendría que preguntarle directamente a su cliente para saber si existió algún vínculo con Andy o Adán Augusto, cuyos nombres han aparecido en versiones y testimonios relacionados con el huachicol fiscal.


Es decir, los teléfonos no hablan —según la defensa—, pero falta saber qué dirá el acusado.
El caso tiene además una arista más delicada. Existen audios difundidos por Aristegui Noticias en los que el entonces secretario de Marina, Rafael Ojeda, aparece enterándose de señalamientos sobre la red de huachicol dentro de la institución. No existe, hasta ahora, una acusación ministerial que lo señale como integrante de esa estructura criminal, pero el episodio ha mantenido su nombre dentro del debate.


Y Estados Unidos no parece dispuesto a que el asunto termine únicamente con algunos detenidos. Derek Maltz, exdirector de Operaciones Especiales de la DEA, ha exigido públicamente investigaciones contra funcionarios mexicanos presuntamente vinculados con organizaciones criminales y ha señalado que la cooperación contra los cárteles no puede limitarse a capturar operadores mientras permanecen intactas las redes de protección.


El contexto político tampoco es menor. Claudia Sheinbaum ha tenido que defender a figuras de Morena sometidas a presión estadounidense, desde Rubén Rocha Moya hasta el propio Andy López Beltrán, mientras el nombre de Ojeda aparece inevitablemente ligado al expediente del huachicol fiscal.


Y ahora Farías estará en México.
Por eso el traslado puede ser mucho más relevante que una simple extradición. La verdadera noticia no es solamente que regresa un acusado; es que regresa un hombre que podría conocer cómo funcionaba una estructura que toca aduanas, combustible, empresarios, mandos militares y política.
La pregunta, entonces, ya no es si Farías hablará. La pregunta es si lo dejarán hablar.


@JErnestoMadrid
jeemadrid@gmail.com

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