Fotografía: Redacción CIgdl.
• Mientras el gobierno defiende que México mantiene un trato preferencial frente a Estados Unidos, la revisión del T-MEC y la posibilidad de nuevos aranceles evidencian que la principal ventaja del país depende de una exención que Washington puede modificar. Paradójicamente, quienes hace tres décadas rechazaban el libre comercio hoy tienen en el tratado su principal escudo económico.
La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) dejó de ser un ejercicio técnico para convertirse en uno de los principales desafíos económicos del gobierno de Claudia Sheinbaum. La negociación se desarrolla en un entorno de creciente incertidumbre comercial, donde la verdadera fortaleza de México no radica en los aranceles anunciados por Washington, sino en que Estados Unidos continúe reconociendo la exención que otorga el propio acuerdo comercial.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, sostuvo este miércoles que México mantiene “el mejor trato” entre los socios comerciales de Estados Unidos, al recordar que alrededor del 85% de las exportaciones nacionales ingresan sin pagar aranceles gracias al T-MEC. Incluso respondió a las declaraciones del presidente Donald Trump, quien aseguró que “no le importa” renovar el tratado y que son México y Canadá quienes realmente lo necesitan.
“México es el cliente número uno de Estados Unidos”, afirmó Ebrard, al asegurar que las conversaciones con Washington continúan y que la siguiente ronda de negociación se realizará en septiembre, una vez que se conozca el nuevo paquete de medidas comerciales que anunciará la Casa Blanca en agosto.
Sin embargo, el diagnóstico del Gobierno contrasta con el análisis de Banamex, que advierte que el mayor riesgo ya no son los aranceles, sino que Estados Unidos utilice herramientas legales para dejar de reconocer la protección del T-MEC, como ocurrió recientemente con Canadá mediante la aplicación de la Sección 338, que impuso gravámenes de hasta 50% a determinados productos a productos canadienses sin respetar el origen previsto en el tratado.
Ese precedente modifica el panorama para México. La ventaja competitiva que hoy presume el Gobierno no constituye un derecho permanente, sino una decisión de política comercial de Estados Unidos que puede cambiar conforme evolucionen las tensiones comerciales.
Hasta ahora, México conserva una ventaja competitiva. La reciente investigación estadounidense sobre “trabajo forzado” mantuvo un arancel de 10% únicamente para mercancías fuera del tratado, preservando un arancel efectivo cercano al 3.7%, muy inferior al de competidores asiáticos. Pero esa posición, advierte Banamex, depende de una decisión de política comercial estadounidense y no de un derecho permanente.
A ello se suma la revisión formal del T-MEC, iniciada el 1 de julio, en la que Washington busca endurecer las reglas de origen e incorporar criterios de “seguridad económica”, cambios que podrían elevar los costos para industrias estratégicas como la automotriz, el acero y el aluminio.
La paradoja política tampoco pasa inadvertida. Los principales dirigentes de la Cuarta Transformación fueron, durante los años noventa, algunos de los más severos críticos del entonces Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), al que acusaban de comprometer la soberanía nacional y favorecer intereses extranjeros. Tres décadas después, ese mismo modelo de integración comercial —renovado bajo el T-MEC— se ha convertido en el principal argumento del gobierno para defender la competitividad de México frente al resto del mundo y el instrumento que hoy busca preservar en cada negociación con Washington.
La contradicción refleja cómo la realidad económica terminó imponiéndose sobre el discurso ideológico. Hoy, más que discutir el futuro del libre comercio, el reto para México consiste en conservar el acceso preferencial al mayor mercado del mundo. Porque el verdadero riesgo ya no es el porcentaje de los aranceles, sino que Estados Unidos decida modificar las reglas que han permitido al país convertirse en su principal socio comercial y uno de los mayores beneficiarios del T-MEC.
@JErnestoMadrid
jeemadrid@gmail.com


