Inflación baja, pero la economía no está para festejos

Inflación baja, pero la economía no está para festejos

Fotografía: Redacción CIgdl.

• La inflación en México cayó a su menor nivel en siete meses y el gobierno celebró el dato como señal de estabilidad. Sin embargo, el análisis de Banamex advierte que la desaceleración responde a factores temporales y que persisten riesgos por aranceles, costos laborales y presiones en servicios, mientras la banca ya anticipa un nuevo ciclo de ganancias por una eventual baja en tasas.

La presidenta Claudia Sheinbaum no tardó en celebrar el último dato inflacionario divulgado por Instituto Nacional de Estadística y Geografía. La inflación general en México registró una caída de 0.11% en la primera quincena de junio, ubicando la tasa anual en 3.55%, su nivel más bajo en siete meses, un dato que desde Palacio Nacional fue presentado como prueba de que la estrategia gubernamental para contener precios está funcionando.

En apariencia, el mensaje es positivo: el costo de vida dejó de presionar con la intensidad observada durante buena parte del último año. Pero detrás del dato estadístico, los analistas financieros observan un panorama bastante menos optimista. El reporte de Banamex en sus Estudios Económicos deja claro que esta reducción no obedece necesariamente a una mejora estructural de la economía mexicana, sino principalmente a un factor coyuntural: una caída inesperadamente fuerte en los precios agropecuarios.

Los productos que más contribuyeron al descenso fueron básicos de consumo cotidiano. El jitomate, el huevo, los chiles, la uva y el plátano registraron reducciones significativas, provocando una disminución de 2.65% en agropecuarios, la cuarta caída consecutiva en este componente. Pero ahí termina la buena noticia.

Mientras los alimentos frescos retrocedieron, la llamada inflación subyacente —la que elimina productos volátiles y suele ser el termómetro real del comportamiento económico— continúa mostrando resistencia. Se ubicó en 4.12% anual, todavía por encima del objetivo permanente del banco central. El problema está en los servicios.

El inicio de vacaciones de verano comenzó a presionar costos en restaurantes, hospedaje, transporte turístico y alimentos preparados. A eso se suma un fenómeno poco usual en la ecuación inflacionaria mexicana: el impacto económico derivado de la FIFA World Cup 2026, que empieza a generar presión en sectores vinculados al consumo y entretenimiento.
Banamex advierte que esta tendencia podría intensificarse durante junio y julio.
Y mientras el gobierno celebra una inflación menor, los bancos observan algo distinto: oportunidad. Una reducción inflacionaria abre la puerta para que Banco de México continúe recortando tasas de interés. Actualmente, después de años de tasas elevadas diseñadas para contener precios, el mercado comienza a anticipar un nuevo ciclo monetario más flexible.

En otras palabras: si Banxico baja tasas, el crédito podría abaratarse… pero también comienza una nueva etapa donde la banca reacomoda márgenes, financiamiento y rentabilidad. No es casualidad que el sector financiero siga de cerca cada decimal que cae en inflación.

Sin embargo, Banamex mantiene una advertencia central: el problema inflacionario está lejos de resolverse. Su proyección mantiene que tanto la inflación general como la subyacente cerrarán 2026 en 4.3%, todavía por encima del rango ideal. Los riesgos siguen intactos. Entre ellos destacan tres focos rojos.

Primero, el efecto acumulado de nuevos aranceles internacionales, particularmente en productos manufacturados como ropa, calzado y autos eléctricos, que comenzarán a reflejarse gradualmente en precios al consumidor. Segundo, el incremento sostenido en costos laborales. Los aumentos salariales impulsados en los últimos años han elevado costos operativos de empresas y ese efecto sigue trasladándose al sector servicios. Y tercero, factores externos como energía y clima.

Banamex incluso advierte que un eventual regreso del fenómeno climático El Niño durante la segunda mitad del año podría alterar nuevamente precios agropecuarios y revertir parte de la tendencia actual. El tipo de cambio favorable y un crecimiento económico moderado están funcionando como amortiguadores temporales, pero no como solución definitiva. La lectura de fondo es incómoda para el triunfalismo oficial.
La inflación bajó, sí.

Pero bajó porque el jitomate dio tregua, no porque la economía mexicana haya resuelto sus desequilibrios estructurales. En el mercado financiero lo entienden perfectamente: mientras el gobierno festeja una cifra, los bancos comienzan a prepararse para el siguiente negocio. Porque en economía, muchas veces, cuando la inflación baja… alguien más empieza a ganar.

@JErnestoMadrid
jeemadrid@gmail.com

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