Fotografía: Redacción CIgdl

Un avance científico podría cambiar el panorama del diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer en los próximos años. Investigadores internacionales desarrollaron un método basado en un análisis de sangre capaz de identificar el nivel de progresión del padecimiento, una alternativa que promete ser más accesible y menos invasiva que los procedimientos utilizados actualmente.
La investigación, difundida recientemente en una publicación especializada en neurología, evaluó a más de mil personas con distintos niveles de deterioro cognitivo, desde individuos sin síntomas hasta pacientes con demencia asociada al Alzheimer. Los resultados mostraron que la medición de determinadas variantes de la proteína tau presentes en la sangre permite estimar la etapa de la enfermedad con un grado de precisión similar al de estudios más complejos.
En la actualidad, confirmar el diagnóstico suele requerir pruebas especializadas como estudios de imagen cerebral o procedimientos médicos invasivos, lo que limita su disponibilidad para una gran parte de la población. La nueva prueba sanguínea podría facilitar la detección temprana y el seguimiento clínico de los pacientes de una forma más sencilla y económica.
Especialistas consideran que este tipo de herramientas representa un paso importante hacia una medicina más personalizada, ya que permitiría conocer con mayor exactitud el estado de la enfermedad y orientar mejor las decisiones terapéuticas. Además, facilitaría el acceso al diagnóstico en regiones donde la infraestructura médica especializada es limitada.
Aunque los hallazgos han generado expectativas positivas dentro de la comunidad científica, los investigadores subrayan que aún son necesarios estudios adicionales para confirmar la eficacia del método en poblaciones más amplias y diversas antes de que pueda incorporarse de manera rutinaria a los sistemas de salud.


