Slim exhibe límites del gobierno en energía… y revive choque con AMLO

Slim exhibe límites del gobierno en energía… y revive choque con AMLO

Fotografía: Redacción CIgdl.


• El empresario minimizó la baja de Moody’s y anunció nuevas inversiones en México, pero también dejó entrever la incapacidad del Estado para sostener la producción energética y reveló que López Obrador nunca cumplió su promesa de otorgar a Telmex una concesión de televisión de paga.

En su conferencia anual, Carlos Slim Helú lanzó varios mensajes que, más allá del optimismo económico, dejaron ver tensiones estructurales en el modelo económico del país y en la relación histórica entre el poder político y empresarial en México.


Aunque el presidente honorario de Grupo Carso anunció inversiones por 5 mil millones de dólares para este año y defendió la estabilidad económica del país, también minimizó la reciente baja en la calificación crediticia de México realizada por Moody’s, calificándola de “irracional”.


El comentario no pasó desapercibido. La degradación de perspectivas por parte de Moody’s ocurre en medio de crecientes preocupaciones sobre el desempeño fiscal del gobierno, la deuda de Pemex y la baja capacidad de producción petrolera del Estado mexicano.


Aunque Slim evitó confrontar directamente a la administración federal, sus propias declaraciones dejaron ver uno de los mayores problemas estructurales del país: la incapacidad del gobierno para sostener por sí solo el desarrollo energético y petrolero.


El empresario confirmó que no participará en nuevos proyectos de fracking porque sus inversiones ya están concentradas en campos como Zama e Itachi. Sin embargo, el trasfondo es más profundo. México enfrenta una caída sostenida en producción petrolera, limitaciones presupuestales y dependencia creciente de inversión privada para mantener activos proyectos estratégicos de exploración y extracción.


Paradójicamente, mientras el discurso oficial ha insistido durante años en la “soberanía energética”, la realidad operativa muestra que el Estado necesita cada vez más del capital privado para sostener parte de su infraestructura energética.


Slim también revivió un episodio incómodo del sexenio de Andrés Manuel López Obrador: la negativa para otorgar a Telmex una concesión de televisión de paga.
“Nos había dicho que sí”, reclamó el empresario al recordar que, pese a más de dos décadas de solicitudes, ningún gobierno —incluido el de López Obrador— autorizó a Telmex competir plenamente en televisión restringida.
La declaración exhibe uno de los temas más sensibles de la relación entre el obradorismo y los grandes empresarios: aunque existió cercanía política y estabilidad económica durante buena parte del sexenio pasado, también persistieron límites regulatorios y diferencias estratégicas en sectores clave como telecomunicaciones, energía e infraestructura.


Slim aprovechó además para insistir en que la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México en Texcoco fue un error económico y urbano. Aseguró que el proyecto habría impulsado desarrollo y clase media en una de las zonas más rezagadas del Valle de México.


Pese a las críticas implícitas, el empresario mantuvo un tono favorable hacia la presidenta Claudia Sheinbaum, particularmente por las medidas para contener la inflación y evitar aumentos abruptos en combustibles mediante estímulos fiscales.


El mensaje final de Slim parece claro: México sigue teniendo potencial económico y atractivo para la inversión, pero enfrenta límites estructurales que ya no pueden ocultarse detrás del discurso político.
Porque mientras el gobierno presume estabilidad y soberanía energética, los grandes empresarios empiezan a reconocer —cada vez con menos reservas— que el Estado mexicano ya no tiene capacidad suficiente para sostener solo sectores estratégicos como petróleo, energía e infraestructura y requieren de la inversión privada que está limitada por la sobrecarga regulatoria, una queja persistente de los empresarios.


@JErnestoMadrid
jeemadrid@gmail.com

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