Fotografía:Créditos: @ATTA KENARE
Una operación militar de gran magnitud ejecutada por Israel, con respaldo de Estados Unidos, desató este sábado una nueva y peligrosa escalada en Oriente Medio, tras confirmarse bombardeos sobre objetivos estratégicos en Irán. Las Fuerzas de Defensa israelíes señalaron que la ofensiva tuvo como propósito neutralizar “amenazas estratégicas”, en un contexto de creciente tensión por el programa nuclear iraní.
Uno de los puntos más controvertidos de la jornada fue la posible muerte del líder supremo iraní, Ali Khamenei. Declaraciones atribuidas al presidente estadounidense Donald Trump y al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu sugirieron que existen indicios sobre su fallecimiento, aunque autoridades iraníes afirmaron posteriormente que el ayatolá fue trasladado a un lugar seguro.
El bombardeo dejó, según reportes de la Cruz Roja Internacional, al menos 201 muertos y más de 700 heridos en distintas provincias iraníes. Se registraron explosiones en ciudades como Qom, Isfahán y la capital, Teherán. En respuesta, Irán activó sus sistemas de defensa y lanzó proyectiles hacia posiciones estratégicas en la región del Golfo, lo que elevó la tensión en países como Bahréin, Qatar y Emiratos Árabes Unidos.
La comunidad internacional reaccionó con preocupación. Mientras Rusia y la Unión Europea llamaron a la moderación para evitar una catástrofe regional, otras naciones respaldaron la ofensiva bajo el argumento de frenar el desarrollo nuclear iraní. Varios países cerraron su espacio aéreo y suspendieron vuelos comerciales ante el riesgo de una confrontación de mayor escala.
La situación mantiene en alerta a la región y al mundo, ante el temor de que los acontecimientos deriven en un conflicto abierto con consecuencias globales imprevisibles.

