Fotografía:Créditos: NEWS SYNDICATION
En un giro sin precedentes para la monarquía británica, la policía de Thames Valley Police arrestó este jueves al príncipe Andrés en el condado de Norfolk, bajo sospecha de mala conducta en el ejercicio de un cargo público relacionada con el financiero estadounidense Jeffrey Epstein.
La detención se llevó a cabo en la finca de Sandringham House, residencia privada de la familia real, y coincidió con el 66º cumpleaños del duque de York. El operativo, descrito por fuentes oficiales como “planificado y discreto”, incluyó además registros en su antigua vivienda de Royal Lodge, en Windsor, así como en su domicilio actual.
Aunque el príncipe permanece bajo custodia, la investigación continúa su curso. La Crown Prosecution Service (Fiscalía de la Corona) indicó que, de prosperar los cargos, estos podrían acarrear una pena máxima de cadena perpetua.
Desde el entorno real, el rey Carlos III manifestó su “profunda preocupación” por la situación y subrayó que “la justicia debe seguir su curso sin interferencias”. Por su parte, el príncipe Guillermo y la princesa Catalina optaron por mantener silencio público.
Víctimas vinculadas al caso Epstein, quienes consideran que el arresto representa un avance significativo en la búsqueda de responsabilidades y transparencia, incluso cuando involucra a figuras de la más alta esfera institucional del Reino Unido.

