Fotografía: Redacción CIgdl.
La política migratoria de Estados Unidos volvió a colocarse en el centro de la polémica tras una nueva decisión de la administración de Donald Trump que endurece aún más el acceso al país. De acuerdo con un reporte difundido por Fox News, desde el pasado 21 de enero se ordenó la suspensión indefinida en la expedición de visas para ciudadanos de 75 países, una medida que impacta a viajeros por turismo, trabajo y procesos de reunificación familiar.
La disposición, contenida en un memorando interno del Departamento de Estado y distribuida a representaciones consulares, establece que la entrega de visas queda detenida hasta nuevo aviso, con excepciones limitadas y sujetas a evaluaciones más estrictas. El argumento central del gobierno estadounidense es evitar el ingreso de personas que puedan convertirse en una carga para los recursos públicos, especialmente en lo relacionado con apoyos sociales y servicios gubernamentales.
La lista de países afectados incluye naciones con fuerte relación migratoria y económica con Estados Unidos, como Brasil, Colombia y Rusia, así como otros estados de África, Medio Oriente y Asia, entre ellos Afganistán, Somalia, Irán, Irak, Egipto, Nigeria, Tailandia y Yemen. En algunos casos, las restricciones se han traducido en la exigencia de fianzas de hasta 15 mil dólares para ciertos solicitantes, lo que eleva considerablemente el costo y dificulta el acceso al país.
Uno de los cambios más significativos es la ampliación del concepto de “carga pública”, que ahora contempla factores como edad, estado de salud, nivel de dominio del idioma inglés, antecedentes de apoyo gubernamental y solvencia económica. Este enfoque ha generado inquietud, ya que podría excluir a personas en situación vulnerable, incluyendo adultos mayores o solicitantes con necesidades médicas complejas.
Estas medidas se suman a una serie de acciones implementadas desde el inicio del segundo mandato de Trump. En este periodo, se han cancelado cerca de 100 mil visas y las revocaciones han aumentado un 150% en comparación con el año anterior. Además, se han revisado millones de expedientes migratorios para identificar posibles causales de deportación, reforzando una política de control más severa.
El anuncio ocurre en un momento particularmente sensible, cuando Estados Unidos se prepara para ser una de las sedes del Mundial de Futbol 2026, junto con México y Canadá. Las restricciones podrían afectar directamente a aficionados de países con gran tradición futbolística, como Brasil y Colombia, que enfrentarían mayores obstáculos para viajar y asistir a los encuentros.
Ante este panorama, sectores diplomáticos, turísticos y organizaciones humanitarias han expresado su preocupación por las implicaciones de estas decisiones, mientras miles de personas ven en pausa o en riesgo sus planes de viaje y migración. La estrategia migratoria de la administración Trump continúa redefiniendo el acceso a Estados Unidos y mantiene tensiones tanto a nivel interno como internacional.


