Fotografía: Redacción CIgdl.
La oficina del primer ministro de Israel negó este lunes que su sede en Jerusalén haya sido alcanzada por un ataque iraní, luego de que medios vinculados a Teherán difundieran versiones que apuntaban a un supuesto bombardeo contra instalaciones estratégicas, entre ellas el despacho del jefe de gobierno.
En un comunicado oficial, el equipo de Benjamín Netanyahu rechazó de forma tajante esas afirmaciones y las calificó como “completamente falsas”. Según el texto, el mandatario permanece en territorio israelí y no existe registro alguno de impactos contra su oficina.
Las versiones desmentidas surgieron tras publicaciones de medios iraníes que, citando a la Guardia Revolucionaria, aseguraron que las Fuerzas Armadas de Irán habían lanzado misiles Jeibar contra objetivos en Jerusalén. Desde el gobierno israelí sostienen que se trata de una campaña de propaganda en el marco de la creciente confrontación entre ambos países.
Durante la madrugada del lunes, las sirenas antiaéreas volvieron a activarse en Jerusalén, mientras se reportaban intercepciones de proyectiles en el cielo. De acuerdo con fuentes militares israelíes, la mayoría de los misiles fueron neutralizados por los sistemas de defensa aérea y no se registraron daños visibles en la capital.
Sin embargo, la escalada ha dejado víctimas fatales en otras zonas. El domingo, un misil impactó en una carretera en las afueras de Jerusalén. Un día después, un ataque en la localidad de Beit Shemesh provocó la muerte de nueve personas, entre ellas un adolescente de 16 años, tras alcanzar una sinagoga y viviendas cercanas. Con estos hechos, el número de fallecidos en Israel asciende a diez.
Del lado iraní, las cifras oficiales hablan de más de 550 muertos desde el inicio de los enfrentamientos, en su mayoría civiles. Entre los episodios más graves se encuentra un ataque contra una escuela en Minab, en el sur del país, donde la Media Luna Roja reportó 180 víctimas.
Mientras continúan los cruces de acusaciones y desmentidos, la tensión regional se intensifica y la incertidumbre domina el escenario, con ambas naciones intercambiando ataques y declaraciones en un conflicto que amenaza con profundizarse.


