Fotografía: Redacción CIgdl.
La coyuntura política en Venezuela vive un nuevo capítulo tras la captura del expresidente Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos a principios de este año, un hecho que ha generado cambios en la dinámica del combate al narcotráfico en la región caribeña. El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, aseguró ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado que desde la detención de Maduro, el flujo de embarcaciones vinculadas al tráfico de drogas ha disminuido notablemente, y que las autoridades venezolanas interinas están colaborando con Washington para identificar y seguir a los barcos no autorizados, conocidos como la “flota fantasma
Rubio subrayó que las fuerzas estadounidenses continúan sus esfuerzos en el Caribe y en el Pacífico oriental para interceptar embarcaciones sospechosas, aunque negó que exista un plan de intervención militar en Venezuela, señalando que la presencia de Estados Unidos se limita a misiones de seguridad y apoyo logístico.
Durante su comparecencia, el secretario de Estado también detalló la estrategia de Washington para Venezuela, que incluye fases de estabilización, recuperación económica y, finalmente, la promoción de una transición democrática que conduzca a elecciones libres. A pesar de su optimismo por los avances, reconoció que persisten desafíos tanto internos como externos.
El control estadounidense de aproximadamente 300 millones de dólares derivados de exportaciones petroleras venezolanas, destinados a financiar servicios básicos bajo supervisión, fue otro punto abordado, con Rubio prometiendo mayor transparencia ante el Congreso.
Las acciones y posiciones de Estados Unidos han generado reacciones mixtas a nivel internacional, con defensores que aplauden los esfuerzos en la lucha contra el narcotráfico y críticos que cuestionan la legalidad y sostenibilidad de la estrategia.


