Homicidios bajan, pero México aún no está en paz

Homicidios bajan, pero México aún no está en paz

Fotografía: IA

• El Gobierno reporta una caída de 51% en los homicidios dolosos desde septiembre de 2024; México Evalúa confirma una reducción reciente, pero advierte que la violencia letal sigue 26.1% por encima de 2015 y que no hay evidencia suficiente para atribuir el descenso a la estrategia de seguridad.

La reducción de los homicidios en México es real y sería un error periodístico negarla. El problema está en convertirla, sin mayor evidencia, en prueba de una pacificación sostenible.

El Gabinete de Seguridad informó este martes que el promedio diario de homicidios dolosos cayó 51%, de 86.9 en septiembre de 2024 a 42.5 en julio de 2026. De acuerdo con el gobierno, se trata del nivel mensual más bajo desde 2015. Entre enero y julio, el promedio fue de 48.6 asesinatos diarios, también el menor para ese periodo desde 2016.

La administración de Claudia Sheinbaum atribuye el resultado a la coordinación institucional, inteligencia, investigación, atención a las causas, fortalecimiento de la Guardia Nacional y debilitamiento operativo de las organizaciones criminales. Desde octubre de 2024, reporta además 63,500 detenidos por delitos de alto impacto, 32,800 armas aseguradas y 518 toneladas de drogas decomisadas.

Pero aquí aparece la pregunta que las cifras oficiales no responden: ¿cuánto de la reducción puede atribuirse directamente a la estrategia de seguridad?

El análisis de México Evalúa introduce una cautela fundamental. Su estudio semestral De la Violencia a la Pacificación confirma que la violencia letal disminuyó 27% desde 2024, pero advierte que todavía se encuentra 26.1% por encima del nivel de 2015. Además, al contrastar seis indicadores operativos —detenciones, armas y vehículos asegurados, drogas decomisadas, laboratorios destruidos y combustible recuperado— con los homicidios reportados por el SESNSP, no encontró una asociación robusta que permita explicar la caída por esas acciones, ni individualmente ni en conjunto.

La diferencia es relevante. El gobierno mide el resultado; México Evalúa pregunta qué lo produjo y si puede sostenerse.
Y el problema no termina en los homicidios. La organización advierte que desapariciones, feminicidios y otros delitos contra la vida pueden quedar fuera de una fotografía construida exclusivamente con asesinatos. Con 6.7 homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes en el primer semestre de 2026, México continúa en niveles considerados muy altos frente a la OCDE y sus principales socios comerciales; diez entidades permanecen en ese rango y Colima y Morelos alcanza un nivel extremo.

La concentración territorial también revela que la violencia está lejos de resolverse de manera homogénea. Siete entidades —Guanajuato, Baja California, Chihuahua, Sinaloa, Estado de México, Guerrero y Morelos— concentraron 49% de los homicidios entre enero y julio.

La conclusión, por tanto, no es que la estrategia haya fracasado. Tampoco que el gobierno esté equivocado al reportar una disminución. El dato duro es que hay menos homicidios; el dato pendiente es demostrar por qué y si la tendencia es estructural.

México parece haber entrado en una fase de descenso de la violencia homicida, pero todavía está lejos de poder hablar de pacificación. Para hacerlo, el Estado tendría que demostrar que la reducción alcanza también otras expresiones de violencia, que disminuye de manera sostenible en los territorios más afectados y, sobre todo, que existe evidencia capaz de vincular el resultado con una política pública específica.

Porque en seguridad contar menos muertos es un avance; demostrar que habrá menos muertos mañana es otra cosa.

@JErnestoMadrid
jeemadrid@gmail.com

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