Fotografía: Redacción CIgdl.
• El repunte del PIB supera las expectativas, pero el Banco Mundial y Banamex coinciden en que el crecimiento dependerá de atraer inversión privada, fortalecer la infraestructura y reducir la incertidumbre.
La economía mexicana sorprendió en el segundo trimestre de 2026 con un crecimiento de 1.5% trimestral y 2.2% anual, muy por encima de lo anticipado por el mercado. Sin embargo, el dato positivo no modifica el diagnóstico de fondo: México sigue creciendo por debajo de su potencial y enfrenta el reto de convertir el impulso coyuntural en una expansión sostenida.
La estimación oportuna del INEGI, analizada por Banamex Estudios Económicos, muestra que el avance fue generalizado. El sector primario creció 3.3%, la producción industrial 1.6% y los servicios 1.5%, con lo que el PIB acumuló un incremento de 1.2% durante el primer semestre, el mejor desempeño de los últimos cuatro semestres.
No obstante, Banamex mantiene sin cambios su previsión de crecimiento para todo 2026 en 1.3% y de 1.8% para 2027, lo que implicaría que México acumule cuatro años consecutivos con una expansión inferior al promedio histórico registrado entre 2000 y 2018.
La explicación es clara: el rebote responde, en buena medida, a una recuperación tras la contracción del primer trimestre y a un mejor desempeño exportador derivado de la posición preferencial que conserva México frente a Estados Unidos bajo el T-MEC. Sin embargo, el propio análisis advierte que la actividad perdió dinamismo hacia junio y que persisten riesgos relevantes, entre ellos una eventual desaceleración de la economía estadounidense, la revisión del tratado comercial, la debilidad del sector petrolero y la incertidumbre que aún condiciona las decisiones de inversión.
En ese contexto cobra relevancia la visita del presidente del Grupo Banco Mundial, Ajay Banga, quien anunció que el organismo alineará su nuevo Marco de Alianza con el País al Plan México impulsado por el gobierno federal.
El mensaje del organismo multilateral va más allá del respaldo institucional. Banga planteó que el crecimiento sostenible dependerá de aumentar la inversión en infraestructura, energía, agua, salud, agricultura y capital humano, pero hizo énfasis en un punto que suele pasar inadvertido: ningún país dispone de recursos suficientes para crecer sin la participación del capital privado.
Ese planteamiento coincide con el principal desafío que enfrenta la economía mexicana. El llamado nearshoring y la relocalización de empresas ofrecen una oportunidad inédita para atraer inversiones, pero su aprovechamiento dependerá de ofrecer certidumbre jurídica, infraestructura suficiente y condiciones que incentiven la participación empresarial.
La paradoja es que mientras el gobierno apuesta al Plan México como motor del crecimiento, los analistas consideran que la inversión privada continúa siendo el eslabón más frágil de la recuperación. De hecho, Banamex prevé apenas una recuperación gradual conforme disminuya la incertidumbre y el gasto público recupere ritmo.
El crecimiento observado en el segundo trimestre confirma que la economía mexicana mantiene capacidad de reacción, impulsada por las exportaciones y el mercado estadounidense. Sin embargo, también evidencia que el reto ya no es crecer un trimestre, sino construir un entorno que permita sostener ese dinamismo durante los próximos años. Ahí será donde se mida el verdadero alcance del Plan México y la capacidad del país para transformar el momento del nearshoring en una estrategia permanente de desarrollo.
@JErnestoMadrid
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